La Gaitana – Periodismo independiente

Chircales (1972) 

Por: Miguel Solano Jiménez.

Una crítica al feudalismo moderno a través de una familia que fabrica ladrillos de manera artesanal. Empeñan la salud, los hijos y la más básica dignidad humana, pero “el que arriesga es el patrón”.

El ladrillo y su fabricación es de una potencia simbólica enorme, pues no solo te muestra a las personas que, como el ladrillo, constituyen la unidad elemental de la estructura sobre la que se sostiene la sociedad; sino también la tierra, y su posesión desigual, son factores que determinan el desequilibrio de poder. El patrón pone su tierra (y nada más que su tierra), mientras el trabajador pone sus manos, lo único que es suyo. 

La obra es también inteligente en anticiparse a los argumentos habituales con los que se pretende anular las críticas al sistema productivo, especialmente aquellos que presentan el orden de las cosas como el único posible, como parte de un “orden natural”, divino, incluso. De esta forma, se expone la manera como los patrones y la iglesia coaccionan a los trabajadores para que voten por determinado partido político y se resignen a su destino de miseria acá en la tierra.

Chircales es, por lo tanto, una obra resueltamente política, con el propósito concreto de despertar indignación, y que, bajo sus propios términos, solo cobra sentido si deriva en movilización social.

Sin que esto signifique una renuncia a su sensibilidad dramática, además de enorme profundidad y que apela sin rodeos a la emoción, como aquella parte en la que celebran la primera comunión de una de las niñas y la hermana mayor nos cuenta del esfuerzo realizado para conseguir el vestido, con el fin de que sus recuerdos de infancia no fueran todos de miseria.

Un documental de una altura ética inusitada por su manera transparente, casi ingenua, de revelar sus intenciones ideológicas. Haciendo uso explícito de la imagen y la voz de estas personas para transmitir su propio discurso, no el de nadie más, y teniendo el respeto suficiente con ellas para no hacer romántica su tragedia ni enmascarar su propia oscuridad, Marta Rodríguez y Jorge Silva entendieron que el problema no es individual, sino sistémico.

Larga vida a Marta Rodríguez y Jorge Silva.

90%

Nota del Editor: Esta reseña se publicó primero en las redes sociales de «El Batracio belicoso» y se difunde en La Gaitana por la generosidad constante de su autor.

Sobre el autor…

Miguel Solano Jiménez es realizador audiovisual y fotógrafo/ Cine para cuando la vida no alcance, y para cuando la vida sea mucha. Me encanta descubrir películas con algún atisbo de verdad acerca del alma humana y los sistemas que le dan su forma. Diario cinéfilo de un batracio belicoso.

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