¿Cuántos actos de genocidio son genocidio? En la ocupada Palestina el horror es inexplicablemente invisible para el norte global y la llamada comunidad internacional. Sus intereses en el medio oriente, en beneplácito con las políticas colonialistas de Israel, cuyos crímenes sobre el pueblo palestino se han agravado desde el octubre del 2023, son bien conocidos de tiempo atrás. Sin embargo, quisiera resaltar ahora el silencio cómplice de la llamada “élite intelectual” en Latinoamérica, especialmente en Colombia, para cuyos miembros ha resultado imposible tomar una posición inequívoca al respecto.
Con las imágenes diarias de niños muriendo de hambre por los bloqueos de la ayuda humanitaria por parte de Israel, algunos han empezado a contemplar que el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza comenzó tal vez apenas hace un mes, cuando los muertos superaban los sesenta mil, miles de ellos niños; o que comenzó en 2024 cuando Israel bombardeó Rafah. Esto a pesar de que innumerables voces alertaron sobre la situación desde octubre de 2023, cuando ya era claro que Netayanhu no iba por los rehenes y víctimas del grupo terrorista Hamás, sino por la tierra que aún es habitada por el pueblo palestino.
Pese a que las acciones de Israel suponen para occidente una contradicción a la promesa del “nunca más” después de la segunda Guerra Mundial, reconocidos académicos e intelectuales en Colombia han preferido el silencio. Algunos de ellos incluso han expresado mensajes de apoyo al Estado de Israel en medio de invitaciones a café en reconocidos restaurantes de la capital, con lo que han demostrado su incapacidad para abordar temas difíciles más allá de sus propios egos o intereses, incapacidad con la que también han contribuido a invisibilizar episodios de la violencia en Colombia.
A dos años de la barbarie, más de sesenta mil muertos y el hambre que afecta a la población, ahora empiezan a hacerse las preguntas correctas. El cambio de postura podría deberse a un ensayo de Homer Bartov, historiador israelí experto en genocidio, publicado el 15 de julio en The New York Times. A pesar de que el reconocido académico no dice nada nuevo, o nada que no se haya evidenciado desde hace dos años, el escrito ha resultado ser toda una revelación, y encontraron en este la excusa perfecta a su mediocridad al resaltar que Bartov pudo haber dudado de usar la palabra genocidio para describir lo que hace Israel en Gaza.
Bartov parte de un concepto ampliamente conocido, pues la ONU lo acuñó en 1948: “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” y añade que, “se trata de aniquilar la posibilidad de existencia de un grupo”. El bloqueo de alimentos, agua y medicinas, la destrucción masiva de la infraestructura civil y el desplazamiento de los gazatíes, acciones que han sido parte de las noticias diarias desde que inició la ofensiva de Israel; además de los bombardeos indiscriminados, la propaganda política a favor de la aniquilación total matando incluso a niños y bebés, los videos en redes sociales de ciudadanos israelíes burlándose de palestinos despedazados a lo largo de la Franja, no fueron nunca una señal de alerta para todos estos intelectuales.
A propósito, el mismo 15 de julio, día de publicación del ensayo de Bartov, se llevó a cabo en Bogotá el encuentro “Acción colectiva en defensa de Palestina” como parte de la agenda del Grupo de la Haya en el tema. Fracesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados (por Israel) y autora del informe “De la economía de ocupación a la economía del genocidio”, señaló en su intervención que no hablar de genocidio también es una postura política, recomendando a los Estados miembros de la ONU romper relaciones con el Estado de Israel. La conferencia también se trató de Latinoamérica y su papel en la construcción del nuevo orden mundial, destacando cómo Colombia ha sabido entender esta circunstancia.
La conferencia no generó el mismo entusiasmo que el ensayo de New York Times. Tal vez porque Albanese no es Bartov, ni Colombia es EE. UU., u otro Estado del norte global.
El embajador de Israel en Colombia, Marcos Peckel, personaje cercano a esa élite intelectual conservadora, sobre el encuentro “Acción colectiva en defensa de Palestina” afirmó en su cuenta de Twitter (ahora X): “(…) Será un festival de odio, de promoción del antisemitismo, de demonización suma del Estado de Israel (…) de apoyo al terrorismo palestino”.
Sin palabras.

