La Gaitana – Periodismo independiente

Cementerios del Huila: lugares vivos para la memoria y la búsqueda

Cementerio central de Neiva.

Por: Diego Fernando Sevilla C. – Dir. Territorial Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

Desde que acompaño la coordinación territorial de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas UBPD en el Huila, he caminado junto a personas y organizaciones que, con profunda dignidad, siguen buscando a sus seres queridos desaparecidos. Cada recorrido, cada conversación, cada silencio me recuerda que la búsqueda no es solo una acción técnica o institucional: es una causa profundamente humana, y uno de sus escenarios fundamentales son los cementerios.

Muchas veces nos preguntan qué tienen que ver los cementerios con la búsqueda. La inquietud es comprensible: para muchas y muchos, estos lugares se asocian únicamente con el dolor o el duelo. Se visitan en fechas puntuales, casi siempre en silencio, sin detenerse en lo que resguardan ni en lo que significan. Pero los cementerios son también lugares de dignidad y memoria.

Allí reposan cuerpos de personas no identificadas o que, habiéndolo sido, no fueron entregadas a sus familias. A veces se les llama “NN”, sigla del inglés no name. Desde la UBPD preferimos hablar de personas no identificadas, porque todos tenemos un nombre, una historia.

Muchas de estas personas pudieron haber desaparecido en el marco del conflicto armado antes del 1 de diciembre de 2016 y, por tanto, hacen parte del mandato de la UBPD. En el Huila, la cifra de personas desaparecidas a julio de 2025 asciende a 1.574, lo que refleja la magnitud del fenómeno. Frente a este universo, los cementerios deben dejar de ser espacios marginales para convertirse en escenarios de búsqueda y memoria.

Aquí surge un gran reto: el compromiso de las entidades territoriales y de quienes administran los cementerios. Hemos encontrado alcaldías que desconocen sus responsabilidades: no saben de quién es el predio, cuántos años tiene, qué registros existen o si allí reposan personas no identificadas. Más grave aún, hay administraciones que se desentienden. Recuerdo a un mandatario que nos dijo alguna vez: “No tengo plata para los vivos, no me voy a poner a correr por los muertos.” Esa frase, aunque refleja una dificultad presupuestal, también muestra una falta de sensibilidad frente a una realidad que sufren miles de familias.

En el Huila, la mayoría de los cementerios están administrados por la Iglesia Católica. Con ellos hemos avanzado en articulaciones gracias al convenio que la UBPD mantiene con la Conferencia Episcopal. Este acuerdo ha permitido abrir espacios de diálogo y generar confianza, aunque persistan vacíos que deben resolverse de manera conjunta.

También hemos hallado experiencias esperanzadoras. Algunas parroquias han adelantado registros rigurosos y acciones para proteger los cementerios. Varias alcaldías se han vinculado activamente, acompañándonos en procesos que han hecho posibles entregas dignas e inhumaciones respetuosas. Estos ejemplos demuestran que, cuando existe voluntad y articulación, es posible preservar los cuerpos y fortalecer la confianza con las comunidades.

A estas experiencias se suma una estrategia impulsada desde la UBPD en el Huila: la Ruta de la Memoria. Es un recorrido pedagógico y participativo con dos propósitos centrales: reconocer los cementerios como espacios de memoria y dignificación, y permitir que la sociedad conozca de primera mano cómo se desarrolla una acción humanitaria de búsqueda. Queremos que esta estrategia acompañe cada intervención, convirtiéndose en un espacio de conmemoración para familias, organizaciones y comunidades.

Sabemos que en torno a los cementerios persisten temores: miedo a investigaciones o a procesos judiciales por omisiones o malas administraciones del pasado. En muchos casos, los lineamientos de protección de cuerpos se cumplieron parcialmente o de manera irregular, y hoy alcaldías y parroquias sienten la carga de responder por decisiones heredadas. Sin embargo, es fundamental dejar claro que nuestro mandato es humanitario, extrajudicial y confidencial. Nuestro propósito es encontrar a las personas desaparecidas y acompañar con respeto a quienes buscan.

Es importante recordar que la búsqueda no se limita a los cementerios. También tiene lugar en campo abierto, en zonas rurales, en riberas de ríos, montañas y caminos donde las familias persisten en su empeño por encontrar la verdad.

Por eso, este escrito es también una invitación: a las autoridades, para que asuman con mayor compromiso sus responsabilidades; a las comunidades, para que se acerquen, pregunten y se apropien de sus cementerios; a las personas que buscan, para que confíen en la UBPD y presenten sus solicitudes sin temor; y a quienes tengan información sobre el paradero de desaparecidos, para que la compartan y contribuyan con la búsqueda.

Solo así será posible transformar estos lugares en escenarios de encuentro, verdad, dignidad y memoria. Porque en cada osario, en cada bóveda sin nombre, hay una historia que espera ser contada. Y alguien, en alguna parte, merece abrazar esa verdad.

Sobre el autor…

Diego Fernando Sevilla Cortés es el actual coordinador de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas en Huila.

Sobre las imágenes.

Todas las imágenes que acompañan este artículo y nuestras redes sociales han sido suministradas por la entidad. Para conocer más de la labor de esta institución te invitamos a visitar su página web www.unidadbusqueda.gov.co

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