
Los medios de comunicación, más allá de difundir una información o noticia, crean narrativas que influyen directamente en cómo muchas personas ven la actualidad. De esta manera se constituyen como instrumentos, tanto para el cambio como para la normalización de imaginarios en nuestra sociedad. Y en temas de género aún el camino es largo.
De acuerdo con el último informe del Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) del 2020, en los principales medios de comunicación a nivel mundial, la proporción de mujeres como sujetos y fuentes de noticias es solo del 25%, siendo apenas al 13% en los noticieros televisivos monitoreados y el 21% en las noticias digitales y tuits codificados. Además, donde están representadas lo hacen de manera sesgada, pues es más probable que aparezcan como “proveedoras de experiencias personales (42% en medios tradicionales, 41% en sitios web de noticias) y como formadoras de opinión popular (38% en medios tradicionales, 39% en sitios web de noticias)”, mientras que solo el 24% de las voces expertas consultadas para las noticias son mujeres (para el 2015 eran solo el 19%). Es decir, las brechas de entrada siguen siendo profundas.
En cuanto a las mujeres periodistas, se estima que solo alcanzan un promedio de 35% en Latinoamérica. Esto es particularmente relevante cuando encontramos que estas tienen más probabilidades que los hombres de recurrir a sujetos y fuentes que son mujeres también, siendo importante no solo en cantidad sino en contenido, pues según este mismo informe, mientras en el caso de historias sobre acoso sexual, violación u otras formas de violencia de género, entre 7 y 9 de cada 10 refuerzan o no hacen nada para desafiar los estereotipos de género, cuando se trata de mujeres periodistas, la posibilidad de incluir una perspectiva de género, tiende a ser mayor al desafiar estereotipos de género y referenciar normativas que promuevan la igualdad de género o de derechos humanos.
Pero, aunque la promoción e incremento de mujeres en el periodismo es una de las labores a fortalecer, la responsabilidad no puede recaer únicamente en ellas, como lo menciona la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género en su cartilla “Aportes para el ejercicio profesional”. Es necesario que, independientemente de su género, las, los y les periodistas se informen sobre los conceptos básicos, el marco jurídico de nuestro país alrededor de las violencias basadas en género y exija la formación con enfoque de género en sus ambientes académicos y laborales.
En el momento de presentar la información relativa a las mujeres, acciones tan simples como evitar referenciar los atributos físicos o el estado civil si no es necesario y no caer en estereotipos de lo que es “habitualmente femeninas”, cuestionando siempre si se incluiría esta información o se haría esta pregunta si se tratara de un hombre, contribuyen a ejercer un periodismo más equitativo. Adicionalmente, al documentar violencias, el evitar utilizar imágenes que enfaticen en la situación victimizante (marcas de golpes, dolor, sangre, etc.), y priorizar mostrar a las mujeres con dignidad y resiliencia en su cotidianidad, evitando frases revictimizantes que justifican la violencia, como “crímenes pasionales” ni “de honor”.
Las mujeres realizan trabajos valiosos, no solo en relación con las desigualdades de género y no exclusivamente como parte de procesos victimizantes, pero es nuestra responsabilidad como periodistas estar al día con estos trabajos, visibilizar el papel de las mujeres en los diferentes sectores y asumir nuestro compromiso con la reducción de las brechas de género en la construcción de sociedades más equitativas.
Como medio alternativo cuyo nombre representa probablemente la mujer más importante en la historia de nuestra tierra, la heroica Gaitana, tenemos un deber con la equidad de género y la visibilización de las brechas por cerrar frente a este tema. Este mes hemos dado voz exclusivamente a las mujeres que componen nuestra plantilla de columnistas, así como invitar a destacadas plumas que aporten al debate. Finalmente, hemos abierto una convocatoria para nuevas columnistas cuyas voces resuenen en la tierra de la valiente Gaitana.
Sabemos que el recorrido pendiente es amplio aún pero somos conscientes que el periodismo debe apostar plenamente a saldar una deuda histórica con las voces de las mujeres en la historia del periodismo.
