
Por: Miguel Solano J.
Beatrix se propone cazar, uno por uno, a los integrantes de la banda que intentó asesinarla mientras estaba embarazada. Cada uno será un peldaño en su odisea temeraria por encontrar a Bill, líder de la banda y padre de su hija.
•
Kill Bill es una obra clásica que lleva el envoltorio plástico y colorido de la posmodernidad. Aunque juega el juego del sincretismo y la metatextualidad, no comete el gran error posmoderno; que es la banalización de todos los valores y costumbres.
Arma su propia mitología con retazos de géneros diversos como los vaqueros, los gangsters y los superhéroes, emblemas del espíritu estadounidense y su glorificación individualista del más fuerte. Pero lo más interesante sucede cuando añade el ingrediente atípico y foráneo de los samuráis, pues no toma de su cultura simplemente las katanas, sino que se sirve de su filosofía para imbuir a los personajes de un espíritu solemne, de una cierta reverencia por el rito y el código de honor.
Una imagen sutil que sintetiza lo que digo es la espada del hermano de Bill, subrepticia declaración de dignidad y estoicismo: un tipo mala vida y con un trabajo horrible que bien podría haber empeñado la espada por mucho dinero, resolviendo así todos sus problemas al instante, pero que no lo hace pues significaría renunciar al poco honor que le queda.
La fascinante ambigüedad de Tarantino es que, si bien su carrera es una consagración al entretenimiento vulgar, no cede un ápice en lo que considera el alma de su obra. Así es como presenta el clímax, la Batalla Final, como si fuera una escena doméstica en un drama de pareja, cuando cualquier director —este sí vulgar— lo hubiera presentado como un duelo interminable de proporciones épicas.
Maestro en subvertir expectativas, crea una obra a partir de géneros que constituyen una auténtica alabanza a la ostentación y la testosterona para revelar al ser humano en un estado de hermosa pequeñez; cuando no incompetente y estúpido, temeroso y frágil.
Kill Bill es la demostración de que una película de superhéroes no tiene por qué ser horrible, y de qué es lo que sucede cuando el que la cuenta es un artista.
87%

Sobre el autor…
Realizador audiovisual y fotógrafo/ Cine para cuando la vida no alcance, y para cuando la vida sea mucha. Me encanta descubrir películas con algún atisbo de verdad acerca del alma humana y los sistemas que le dan su forma. Diario cinéfilo de un batracio belicoso.
