Tumba de la cantante francesa Édith Piaf en el Cementerio Père Lachaise de París, probablemente el más famoso del mundo. Cortesía de Laura Perdomo.
Tumba de la cantante francesa Édith Piaf en el Cementerio Père Lachaise de París, probablemente el más famoso del mundo. Cortesía de Laura Perdomo.

Hace una semana exactamente, empezamos una breve disertación en torno a la pregunta que sirve de título a este artículo. En esta segunda parte quisiéramos retomar esta importante discusión. Si no ha leído la primera parte sugerimos leerla dando click aquí.

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Nuestro anterior artículo exploraba los dos primeros miedos que pueden promover que la muerte se convierta en un demonio del cual hay que huir y del cuál no se habla. Además del miedo a la extinción y del miedo a lo desconocido ¿Qué otros miedos nos paralizan frente a la Hermana Muerte? Continuemos…

El miedo al desarraigo: Al vernos abocados a la muerte confrontamos el miedo a la soledad y al desarraigo, vamos viendo cómo las raíces de la vida se van yendo, las vamos soltando, y cerramos el ciclo de vida, pero el tipo de soledad que nos presenta la muerte se puede considerar de tipo existencial: morimos solos, aunque estemos rodeados de muchísima gente. Este tipo de partida no es fácil de comprender desde nuestra lógica, pues vamos hacia lo desconocido.  Una manera de suavizar ese miedo hacia lo ignoto es hacernos amigos de la silenciación interna y la soledad conscientemente buscada.

La soledad es un estado que genera rechazo en nuestra sociedad, es algo a lo que se le teme. Se nos aconseja desde temprana edad estar rodeados de gente, de ruidos y acallar el silencio. Todo esto son aprendizajes sociales que deberían ser deconstruidos en el proceso de formación, dentro del sistema educativo.

El miedo al modo de morir: Toda experiencia dolorosa tiene un sentido, y el último sentido puede ser abrazar nuestra esencia, nuestra naturaleza, aunque sabemos que nuestra biología nos programa para aferrarnos a la vida, y por eso necesitamos de una preparación extensa para saber decir adiós.  No quiero ser repetitiva, pero aquí el proceso educativo juega un papel preponderante: sabernos finitos y mortales desde muy temprana edad facilita la comprensión del final de la vida. Por supuesto, esto es algo que debe hacerse desde la educación, como pretendemos hacerlo en nuestra organización Continuo Educación.

El miedo al juicio: De acuerdo con nuestras creencias, el miedo al juicio final puede llegar a ser uno de los temores con más arraigo y, además, uno de los más recordados por las numerosas generaciones que lo han ido tejiendo y nutriendo.  Este tipo de miedo ha sido infundido durante siglos como la mejor herramienta de control, pues como humanos nos preguntamos: “… ¿Y si hay algo o alguien que me condena y me envía a las llamas eternas? “¿Y si un Ser justiciero me juzga según los cánones de lo que está “bien” y está “mal”?”  … (EDTe, pág. 14) … Los múltiples enfoques religiosos tienen que hacerse una pregunta profunda: ¿Contribuimos a la formación y el crecimiento del humano, o condicionados su vida, llenándola de miedo?

Y finalmente, el miedo a la pérdida de control: Nuestro ego quiere sentirse siempre el “conductor del tren” y podríamos decir que, en cuanto a las acciones cotidianas, sí somos quienes conducen ese tren, pero, gracias a la autoconsciencia terminamos comprendiendo que no somos nosotros quienes conducimos el tren de la vida. Lo esencial se escapa a la lógica de vida habitual a la que estamos acostumbrados.

Para concluir, los autores nos exponen algunas condiciones para gestionar el miedo a la muerte; voy solamente a enunciarlas para poder desarrollarlas en un escrito posterior, donde sea este el objetivo de la argumentación:  primero, tomar conciencia y aceptar; segundo, afrontar el miedo en el presente; tercero, aceptar el miedo; cuarto, analizar la relación entre culpa y enfermedad; y quinto, a partir de lo anterior gestionar esos sentimientos de culpa.

Referencias Bibliográficas

Escuela Española de Desarrollo Transpersonal, EDTe (2023).  Acompañamiento en procesos de duelo y muerte:  Miedos y resistencias a la muerte.  Páginas 1-21 

Sobre la imagen: Tumba de la cantante francesa Édith Piaf en el Cementerio Père Lachaise de París, probablemente el más famoso del mundo. Cortesía de Laura Perdomo.

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Este artículo se publicó primero en CONTINUO EDUCACIÓN y se puede consultar su primera versión en: https://continuoeducacion.co/el-miedo-a-la-muerte-es-un-aprendizaje-socio-cultural/ Se publica bajo expresa autorización de la autora y se invita a visitar su página web para conocer otras interesantes publicaciones. 

Un comentario sobre “El miedo a la muerte ¿Es un aprendizaje sociocultural? – Segunda parte”

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