Blanca Uribe, música y educadora.
Blanca Uribe, música y educadora.

Hace unos días caminaba por el barrio centro de Neiva cargando en las manos el libro biográfico de Blanca Uribe, quien ha dedicado una vida al piano y a su enseñanza, creando una historia de vida y profesional fascinante que seguramente inspira a otras mujeres artistas, así como a quienes no nos dedicamos a la música u otras artes. Caminaba y pensaba en cómo dedicar la vida al acto noble de hacer música o escultura, o teatro, o literatura, o cualquier otro arte, y además enseñarlo, no solo provoca transformaciones —particularmente sensibles— a quien lo hace, sino a quien es atravesada por ese hacer artístico de otras.

Una de esas transformaciones que promovía el pensamiento que reseño tuvo lugar en marzo durante la celebración de la Temporada A del Huila Festival Internacional de Música, cuando asistentes vibramos y nos conmovimos en la conferencia recital “Blanca Uribe: Una vida al piano”; en la que ella, además de contar sobre su trayectoria artística y personal en la disciplina musical, que abarca un poco más de 70 años, ejecutó en el piano y a cuatro manos con el laboyano Wilson Prudhomme obras arregladas desde Japón e incluídas en 21 Colombian Dances for Piano Duet1.

 Bambucos —cuyas raíces son africanas—, pasillos lentos— descendientes del vals europeo—y otros ritmos cargados de folclor andino resultaron conocidos para la mayoría de quienes concurrimos a este espacio con la música y el diálogo, que resultó también en un encuentro para acercarnos en nuestras diferencias, a nuestros orígenes, y que demostró una vez más nuestro mestizaje artístico. El evento, además, dejó en claro el valor de la diversidad de culturas, las artes y la educación musical como parte esencial de las transformaciones individuales y colectivas.

Esta mujer, artista y maestra a quien la música y la docencia llevó a habitar tantos lugares del mundo, deleitaba a Neiva con su sencillez. Al hablarnos siempre resaltó el privilegio de crecer en un ambiente que promovió su cercanía con la música y con el arte. De un lado, su núcleo familiar traía la maleta de generaciones anteriores dedicadas a la disciplina musical cuyo legado se continuaba a libertad con instrumentos de viento y de cuerda, y de otro, el círculo de amistades familiares que también fomentaban el contacto con la música y con el piano, que empezó a aprender primero con la guía de su abuela y luego de la mano de su maestra, que describió como “muy buena maestra” y a la cual su madre, que sin ser música de profesión, pero pero apasionada por esta, logró  conseguir como mentora de su hija.

La conversación expuso la importancia del entorno apropiado para desarrollar habilidades y talentos en la música —lo que considero resulta aplicable a otras disciplinas— y además, reveló algo clave que apenas unos años atrás comprendí: la libertad, la educación y el arte están unidos. Y mantener ese vínculo trae consigo efectos beneficiosos para el aprendizaje y el ejercicio de derechos fundamentales. 

Me asombró gratamente cómo gran parte de sus experiencias reiteraban la libertad que tuvo para elegir hacerse pianista, y aquellas sobre el rol de maestra de piano, además de invitar a reflexionar sobre tomarse en serio la responsabilidad de educar —especialmente si se llega a ello por circunstancias de la vida—. 

Sus palabras reflejaban con claridad y contundencia el amor que ha entregado a sus estudiantes, a quienes les ha ayudado a encontrar su propio camino mediante el reconocimiento de sus posibilidades y desde el profundo respeto. Esto último, sin duda ha enriquecido su aprendizaje de la enseñanza, que sin buscarlo le ha traído reconocimiento mundial de docente excepcional, siendo éste un calificativo que reafirmó uno de sus tantos estudiantes que esa noche moderaba la conversación y tocó con ella las danzas andinas colombianas. 

Tener entonces el rol de educador/a es asumir una responsabilidad enorme consigo misma/o y con las demás personas, pues no es en vano que las significativas experiencias de aprendizaje-enseñanza, sean maravillosas o no, habitualmente sean replicadas por otras personas, indistintamente de la disciplina sobre la que recae la experiencia. Es por esto por lo que considero crucial que el rol de educador/a esté atravesado enteramente por la libertad de serlo y hacerlo, por el amor hacía lo que se hace y el compromiso con lo que se es fuera del rol. Por ello, cuando mencionaba que comprendí que la libertad, la educación y el arte están unidos y resalté la importancia de mantener dicho vinculo, quise también decir en otras palabras que sensibilizar es la clave de cualquier transformación.

No es posible enseñar y aprender sin libertad. Asumir que así puede hacerse es desconocer el propósito —que puede tener muchas variantes— de educar y educarse; es reducir a una simple entrega y recepción de información un espacio que puede ser útil para que, como humanidad, podamos dotar de nuevos sentidos y experiencias este mundo; es anular toda posibilidad de afirmar la diferencia y abrazarla en su complejidad.

Esa noche, con la maestra fue para mí la revelación de su “magia Blanca” —que denomino así no solo por su nombre, sino por el encanto con el que beneficia al mundo— y el conjuro que entre líneas recita su discurso: estudiar incansablemente con amor y con libertad sabiendo que siempre hay más por aprender, la formula definitiva que la convierte en una maestra infinita. 

Indudablemente, aquel grupo de personas que la escuchamos en escena y que sin ser pianistas también asistimos a su clase magistral abierta al público de Neiva —en la que quedó expuesto el modo sensible, respetuoso y comprometido con el que enseña— nos sensibilizamos y acercamos a esas nociones de libertad, de educación y de arte que nos impulsan a ejercer nuestros derechos fundamentales en una ciudad en la que no existen espacios idóneos para disfrutar de encuentros con la música y otras expresiones, que carece de facultades de arte y en donde, con anhelo vehemente, muchas personas buscamos transformaciones.  

  1. Yuko Kusuyama & Miguel Sosa son los/as músicos arreglistas y ejecutantes de este trabajo discográfico con el que se promueve la preservación del repertorio musical de la región andina colombiana creado durante los siglos XIX y XX. ↩︎

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