
Por: Cresiente.
En estos últimos tiempos, mediante las redes sociales, se ha posicionado el tema de la salud mental a través de discursos respaldados por las crecientes cifras de afectaciones mentales alrededor del mundo. Esto ha generado un impacto en los más jóvenes, quienes, a través de sus experiencias personales desde la niñez, cuentan cómo esta etapa marcó significativamente el desarrollo de su salud mental.
Entendemos como salud mental el bienestar emocional, psicológico y social de las personas. Esta tiene incidencia, además, en la forma como pensamos, actuamos y sentimos en relación con nosotros mismos y con los demás. Para nadie es un secreto que nos enfrentamos a una sociedad que, de generación en generación, ha reforzado una forma de crianza basada en el miedo, el autoritarismo, el castigo y la humillación. Lo anterior, se debe a la combinación de factores históricos, culturales y personales que lo han justificado como una manera de hacer “obedientes” y “fuertes” a los niños y niñas.
Pero ¿realmente esto es sano para su desarrollo? Hablar de salud mental ha sido un desafío por los estigmas que aún persisten, con discursos que aseguran que esto es algo “innecesario”, y su cuidado es solo para los débiles y los “trastornados mentales”. Esto se agudiza más cuando hablamos del cuidado de la salud mental en las infancias, donde abundan prejuicios como “a esa edad no se tienen problemas reales”, “si los padres no se hacen respetar los hijos harán lo que quieran”, “hablarles solo con cariño o con amor hará que crezcan débiles y sin carácter” lo que desata una falta de comprensión y empatía sobre las necesidades, emociones y deseos de los niños y las niñas. Asimismo, se fomenta una sociedad con fuertes carencias afectivas.
Preguntarnos sobre las infancias es hacer una introspección a lo que fuimos en algún momento de nuestras vidas, y las formas como en distintos momentos percibimos el mundo. Generalmente, nuestras experiencias siendo infantes las recordamos por sus aprendizajes. Ahora bien, ¿los niños y las niñas carecen de la posibilidad de alcanzar creencias verdaderas? Más que esto, es posible afirmar que dicho prejuicio parte de una acción adulto-céntrica, que posiciona al hombre mayor como garante de validez, y condena al niño lleno de elocuencia y apreciación a ser un sujeto ingenuo, invalidado y poco sensato.
Ante este panorama, quizá el niño refleje también las dinámicas de vida que va comprendiendo, hasta el punto de pretender aportar, producir y “ser alguien” en términos sociales. Cuando sólo se es un infante en búsqueda de su significado, se invalida su posición en el mundo; porque “aún no estás listo”, “aún eres una meta a futuro, una producción más en proceso”.
Entender que nuestros niños y niñas son sujetos con participación, que proponen y permiten comprender nuevas experiencias, formas de vida, construcciones culturales cambiantes, sensibilización en ideas y emociones; permite reconocerlos como personas en la esfera social, política, económica y cultural. Cuando se llega a este reconocimiento, los niños y niñas al pasar de un espacio familiar a un entorno más colectivo, lograrán forjar más herramientas, debido a que se les permite identificarse como merecedores de experiencias y sucesos, con capacidad de decisión ante el mundo que los rodea y los acoge por ser.
De esta manera, es importante pensar que en la ciudad de Neiva es fundamental hablar del cuidado y reconocimiento de las infancias, no solo enfocado desde la patologización individual y el asistencialismo, sino en brindar espacios donde los niños y niñas fortalezcan y desarrollen habilidades creadas desde el bienestar emocional y el cuidado colectivo de su salud mental.
Sobre la organización
Cresiente es un proyecto enfocado en el cuidado y fortalecimiento de la salud mental de las infancias, a través de talleres socioemocionales y estimulación cognitiva. Fundado por las psicólogas, feministas y educadoras populares Karen Fernanda Flórez y Dayana Michell Parra.

Sobre la imagen: Freepik.

Qué hermoso es ver nuevas perspectivas y enfatizar desde el ser. <3