
Por: Pedro Pablo Tinjacá R.
Uno de los grandes problemas de la humanidad actual es el desconocimiento de su historia, el olvido de su memoria, a lo que nos ha llevado la supuestamente necesaria y obligatoria velocidad del mundo; al igual que la globalización económica, política y social, que implica la mercantilización de todas nuestras actividades y, en últimas, la deshumanización.
Sin embargo, siempre habrá voces que buscan sacarnos de ese marasmo y falso remolino: el periodismo independiente y alternativo, las academias de historia, las áreas sociales de algunas universidades, algunos ambientalistas y políticos progresistas. La Gaitana Periodismo independiente está en esa línea y quiere juntarse con quienes procuran el rescate de nuestra memoria perdida.
En la revista Entornos de la Universidad Surcolombiana de Neiva, más específicamente en el artículo, Investigar en identidad huilense, de los postulados a lo concreto, el profesor Luis Ernesto Lasso Alarcón, dice:
“Hemos construido la Cátedra de Cultura Huilense, venciendo obstáculos de foráneos y pesadillas burocráticas. Partimos del nuevo atisbo sobre San Agustín; recuperamos a Castellanos, para regocijarnos con las lecciones de la Gaitana; tomamos aspectos de la vida colonial en la comarca, para resaltar la gesta comunera de Toribio Zapata; revivimos el patriotismo independentista por los fusilados de Neiva; buscamos la senda radical libertaria de Rojas Garrido; bebemos en su émulo, fusilado en Tibacuy, el primer hombre moderno del Valle estrecho, asesinado por la perdomocracia en el corazón de la ciudad infiel; abrevamos en los aportes escriturales y humanos de Rivera; hasta enterarnos delas batallas fundamentales de la Guerra de los Mil Días por La Venturosa de Ramón Manrique y recorremos la obra teatral de Andrade Rivera que cambió el sainete para anunciar el Nuevo Teatro Colombiano.” [1]
Y buena razón tenía y sigue teniendo Lasso. Este 2024 nos trae a la memoria a tres de los grandes por él citados, José María Rojas Garrido en sus 200 años de natalicio, único colombiano que ha ejercido la dirección de los tres poderes públicos: presidente de la república, presidente del Congreso y presidente de la Corte Suprema de Justicia; José Eustasio Rivera Salas, en los 100 años de la publicación de su insigne obra La vorágine, orgullo nacional e internacional y, por último, Reynaldo Matiz Trujillo, tras los 100 años de su asesinato, líder visionario, masón, promotor de los primeros desarrollos industriales y amigo de los pobres.
Por ello queremos dedicar esta publicación al primero de ellos:
José María Rojas Garrido
Nació el 5 de septiembre de 1824, en el hoy municipio de Agrado, Huila, en esa época municipio de El Pital. Hijo de Juan Felipe Rojas, albañil y decorador de iglesias, y de Inés Garrido, ama de casa. Realizó sus primeros estudios en la escuela parroquial de El Pital, luego en Villavieja, Huila, donde su padre fue contratado para decorar la capilla de la localidad.

El historiador Jairo Ramírez Bahamón, expresidente la Academia Huilense de Historia, biógrafo de Rojas Garrido y del Colegio Santa Librada, dice: “Recomendado por el cura Juan Crisóstomo García, párroco de Villavieja, viajó a Bogotá (a sus 12 años) a realizar estudios de bachillerato en el colegio San Bartolomé, donde también se graduó como abogado en 1847 [a los 23 años] …”
Allí se incorporó a un grupo poético, del cual hacían parte entre otros universitarios: Joaquín Posada, Juan Narváez y los hermanos Nicolás y Próspero Pereira Gamba. En 1948, figuró en Bogotá entre los fundadores de las Sociedades Democráticas, cuyo objetivo era difundir las ideas de la Revolución Francesa y luchar por la protección de la economía de los artesanos.
En noviembre de 1948 es nombrado director del Colegio Democrático de Varones (hoy Santa Librada), que inició labores el 1 de enero de 1949[2]. Ese mismo año, José Hilario López designó como gobernador de la provincia de Neiva a José María Céspedes, ferviente partidario de las tesis radicales[3]. Céspedes designa un grupo selecto de docentes para organizar el Instituto Caldas, para la enseñanza de artes y oficios, entre ellos a Rojas Garrido. Junto con Prospero Pereira Gamba, elaboran el programa del “Instituto de Escuela Democrática” de Neiva con el objetivo de instruir y moralizar al pueblo, sin grados, sin aulas y sin libros. Estas actividades fueron desarrolladas por la masonería en Neiva, a la cual pertenecían estos personajes además de los intelectuales neivanos Francisco Eustaquio Álvarez y Gabriel González, todos de talla nacional.
De 1851 a 1854 fue Rojas Garrido catedrático del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá; y de enero de 1855 a abril de 1857, gobernador de la provincia de Neiva, que alternó con su asistencia al Congreso como parlamentario, dejando gobernadores encargados en su ausencia.
Como gobernador funda el periódico El Alto Magdalena, órgano oficial de la provincia, y anuncia en 1855 la próxima aparición del periódico HUILA, siendo, dice Jairo Ramírez Bahamón, en sus apuntes ya citados, “el comienzo de una campaña para cambiar el nombre de Neiva por el de Huila, a través de una fábula que deriva en prosopopeya, donde da vida al nevado del Huila, asimilando a sus manifestaciones con etapas históricas de la provincia.”[4]
En 1957 Rojas Garrido asiste nuevamente al Congreso, destacándose por su oratoria, que le vale ser citado en todas las publicaciones existentes sobre el tema como uno de los más grandes en esta materia de nuestra patria.
Dice José Mario Eastman en su publicación José María Rojas Garrido y la decadencia de la oratoria: “Ni estadista, ni ideólogo riguroso, ni guerrero, ni sólido “carácter” en el sentido en que lo fueron Murillo Toro, Uribe y Herrera –hombres de ideas claras–, José María Rojas Garrido ofrece la imagen típica del orador en el contexto espiritual de nuestro siglo XIX.”

Óleo presidencial de José Ma. Rojas Garrido.
Y, más adelante, agrega: “Nadie, en semejante clima verbal, iba a exigirle al orador ningún programa. La metáfora generaba la paz o la guerra, y el tribuno era un mago verdadero obsesionado por multiplicar panes y peces, por magnificar y maldecir, así fuese en contravía de la realidad y de la lógica. Nadie era más glorioso que él. Imposible saber ahora, desde un contexto tan diverso, si tal era exactamente la perspectiva desde la cual declaró en su tiempo don Carlos Holguín, para exteriorizar su admiración por Rojas Garrido: “Yo no encontré en Europa, y oí allá a los más notables oradores, ninguna voz como la suya.”
Lo cierto es que hoy no existe un público capaz de emocionarse con tales cosas. En Colombia, como sucede en casi todas partes, esa oratoria, la de Rojas Garrido, y la de Valencia y Gómez y Gaitán, y “Los Leopardos”, ha muerto. Y ni siquiera queda alguno que al final exclame ceremoniosamente, como se hiciera al deceso del rey, después de anunciar lo peor: “¡Viva la oratoria!”[5]
Igualmente lo cita Antonio Cruz Cárdenas, en Grandes Oradores colombianos, con presentación de Ernesto Samper Pizano, en la serie de la Biblioteca familiar de Presidencia de la República, que incluye lo más selecto de nuestra patria:
“Simón Bolívar; Antonio Nariño; José María Obando; Tomás Cipriano de Mosquera; José María Rojas Garrido; José María Samper; Rafael Núñez; José María Vargas Vila; Rafael Uribe Uribe; Rafael Reyes; José Vicente Concha; Guillermo Valencia; María Cano; Enrique Olaya Herrera; Alfonso López; Manuel Serrano Blanco; Laureano Gómez; Gabriel Turbay; Carlos Arango Vélez; José Camacho Carreño; Eduardo Santos; Augusto Ramírez Moreno; Gilberto Vieira; Darío Echandía; Luis López de Mesa, Jorge Eliécer Gaitán; Darío Samper”[6] (el subrayado es nuestro).
En 1857, estando en la Asamblea Constituyente que creó la Confederación Granadina, Rojas Garrido propuso la creación del Estado del Alto Magdalena, compuesto por Mariquita (Tolima) y Neiva (Huila), siendo derrotado para dar paso a la propuesta conservadora de agregar las provincias de Neiva y Mariquita a Cundinamarca; todo ello bajo el nombre de Estado Soberano de Cundinamarca. Posteriormente, fue denunciado en el periódico político “La Luz”, la opresión que sufrían estas dos provincias en el estado de Cundinamarca.
Estalla en 1860 la revolución radical contra Mariano Ospina Rodríguez, presidente de la Confederación Granadina, encabezada por el general Tomas Cipriano de Mosquera, también masón, entonces gobernador del Estado del Cauca, siendo Rojas Garrido uno de sus ideólogos y hombre de confianza de Mosquera, que triunfante y ya en el gobierno nombra a Rojas ministro del Interior y Relaciones exteriores en 1961.
En octubre de 1862 Mosquera Triunfa en el Estado de Antioquia y designa a Rojas Garrido secretario del Interior y de Gobierno de Antioquia, saliendo elegido delegado de ese estado a la Convención de Rionegro.
En esta se aprueba en 1863 la nueva constitución que crea los Estados Unidos de Colombia, compuesta por nueve estados soberanos, entre ellos Tolima, que cobijaba las antiguas provincias de Mariquita y Neiva.
En esta convención se destaca Rojas Garrido como primer orador y promotor de las principales ideas que quedaron plasmadas en la nueva constitución.
En 1864 el congreso lo elige magistrado de la Corte Suprema de Justicia, donde permaneció hasta 1866. Electo luego primer designado, y en tanto el presidente electo, general Tomas Cipriano de Mosquera llegaba a Bogotá para tomar posesión del cargo, ejerció la presidencia de la República desde el 1 de abril hasta el 20 de mayo de 1866. Cayó junto al gobierno cuando se produjo la restauración constitucional del 23 de mayo de 1867 y fue acusado ante el Senado, que lo absolvió. En 1870 fue electo nuevamente magistrado de la Suprema Corte de justicia, cargo que ocupó hasta pocos días antes de su muerte, ocurrida en Bogotá el 13 de septiembre de 1883.
Activo periodista y polemista, fue director de diferentes periódicos. En Bogotá, hizo parte de El Nacional (1870); el Nuevo Mundo y La Igualdad (1872-75); mientras que, en Neiva, contribuyó a El Huila y La Luz. Bajo el seudónimo de “Indus”, dejó una extensa obra poética: Horas de Campo, El día, La noche, En San Pedro Alejandrino y A la memoria del Padre Sachi. Debutó como ensayista y polemista político con su Teoría de los milagros; a la que le siguieron las Lecciones de ciencia constitucional; El que es católico no puede ser republicano y Defensa del gran general Mosquera[7].
En 1871 Rojas publicó La lógica, discurso preliminar, en donde expone de manera didáctica las ideas del filósofo francés DESTUT TRACY, que eran seguidas por las mentes progresistas del país. En 1875 publicó Tratado de ciencia constitucional. Otras obras suyas fueron La teoría de los milagros, El diablo y el partido conservador, El purgatorio, El que es católico no puede ser republicano y Guerra a la muerte[8]
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Queda pues en el orden del día y como tarea prioritaria la difusión de la vida de este ilustre hombre público a 200 años de su natalicio.
Sobre el autor…
Médico Cirujano de la Universidad Nacional de Colombia. Natural de Zipaquirá, Cundinamarca. Especialista en Administración y gerencia en salud, de la FUCS, Epidemiología de la Universidad del Valle y Sur colombiana de Neiva. Profesor de historia y ciencias sociales desde su época de estudiante. Estudios en EE. UU., Brasil, México y Cuba, sobre fabricación y control de vacunas, siendo jefe de producción de vacuna de fiebre amarilla en el Instituto nacional de Salud. Jefe de servicios de salud, medicamentos y atención primaria en el Ministerio de salud. Jefe de emergencias y desastres de Neiva. Actualmente docente de la facultad de medicina de la Fundación Universitaria Navarra y Magistrado del Tribunal de ética Médica del Huila. Presidente de la Academia Huilense de Historia y miembro correspondiente de la Academia de Historia de Cundinamarca. Investigador sobre la masonería en Colombia.
Referencias
[1] Luis Ernesto Lasso Alarcón. INVESTIGAR EN IDENTIDAD HUILENSE, DE LOS POSTULADOS A LO CONCRETO, Revista ENTORNOS, No. 22 Universidad Sur colombiana, Neiva, 2009.
[2] Jairo Ramírez Bahamón, miembro de número y expresidente de la Academia huilense de historia. Apuntes para una biografía de JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, Neiva, 2024.
[3] Jairo Ramírez Bahamón, Santanderismo, utopismo cristiano y radicalismo en la escuela de la provincia de Neiva, 1819-1861. Revista ENTORNOS No. 13, 2001, Neiva.
[4] Jairo Ramírez Bahamón, miembro de número y expresidente de la Academia huilense de historia. Apuntes para una biografía de JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, Neiva, 2024.
[5] José Mario Eastman, JOSE MARIA ROJAS GARRIDO Y LA DECADENCIA DE LA ORATORIA, BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 832 – MARZO 2006, Bogotá.
[6] Antonio Cruz Cárdenas, en GRANDES ORADORES COLOMBIANOS. Series Biblioteca familiar de Presidencia de la República. Presidencia de la República. Imprenta Nacional de Colombia, 1997.
[7] Restrepo Canal, C. (1960). José María Rojas Garrido: 1824-1833. Boletín Cultural y bibliográfico, 3(08), 514–515. Ver en: https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/641
[8] Jairo Ramírez Bahamón, miembro de número y expresidente de la Academia huilense de historia. Apuntes para una biografía de JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, Neiva, 2024.

