“La cultura no hace a la gente. La gente hace la cultura. Así pues, si es verdad que la plena humanidad de las mujeres no es nuestra cultura, entonces debemos hacer de ella nuestra cultura.”
 

Chimamanda Ngozi Adichie

Feminista, Comunicadora, Politóloga, Escritora, Novelista e Historiadora africana. Enugu, Nigeria (1977)

Las mujeres ya no añoran, las mujeres apuran. Y sí, para seguir exigiendo el cumplimiento de sus garantías fundamentales, reclamadas desde siglos pasados hasta hoy.

En Colombia las mujeres somos más a nivel poblacional y, razonablemente, se puede afirmar que los índices de medición revelan que las desigualdades en el ámbito cultural, social, económico y político también son mayores.

Para el año 2024, el DANE proyectó más de 26 millones (52,1%) de habitantes mujeres. También reportó en cifras aproximadas, para ese último trimestre, que ellas se han encargado mayoritariamente de actividades educativas, de atención de la salud humana y de actividades artísticas, de entretenimiento, recreación y otros servicios1 No obstante, en el mismo periodo, la brecha (4,1%) de la tasa de desocupación para el caso de las mujeres (11,2 %) fue desfavorable frente a la de los hombres (7,1 %)2.

En el Huila, el panorama poblacional concuerda con una mayor presencia histórica de mujeres en el territorio3, y en lo que concierne al registro de disparidades entre derechos y oportunidades para las opitas, la ONU Mujeres y el DANE han dejado claro en su último informe del estudio bianual, Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia, que este es uno de los departamentos con mayor nivel de desigualdad, sobre todo económica.

Las cifras sobre el mercado laboral para el 2023 situaron a esta “tierra de promisión” en el octavo lugar, entre 23 departamentos encuestados, con un registro de brecha de siete puntos porcentuales4[4] en la tasa de desocupación entre hombres (5,5%) y mujeres (12,6%). Situación persistente en el 2024 (octubre a diciembre) con una brecha del (4,6%) en Neiva y otras ciudades, en donde la tasa de desocupación de las mujeres (14%) sigue siendo mayor frente a la de los hombres (9,4%).

Al panorama de desigualdades que viola los derechos humanos de las mujeres, se suma el horroroso paisaje de feminicidios que lamentablemente catapultan al Huila y a su capital como lugares habitados por machistas y violentos, , quienes anulan toda posibilidad de desarrollo no solo de muchas huilenses, sino también de este sur en todos sus ámbitos, lo que exige a la institucionalidad y a la sociedad acciones permanentes, claves y contundentes —ya no solo desde la norma porque es insuficiente— que transformen esta realidad.

Ahora bien, las menciones previas sobre la participación de las mujeres en el campo laboral permiten inferir que, pese a las disparidades, son quienes mayoritariamente asumen el ejercicio de roles esenciales. En este desalentador panorama, se evidencia, por ejemplo, que más de 73.000 (52,4%) mujeres reconocidas como agentes culturales —sí, faltan muchas por incorporarse— encuestadas por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en el 2023 no recibieron retribución económica del sector cultural aun teniendo formación académica posgradual en materia. Esto, sin duda, es más que injusto

Es imposible no incomodarse por la realidad de quienes en modo importante sostienen el mundo del cuidado, del aprendizaje, de la creación y la sensibilización —siendo esto en sumo grado necesario para la evolución de las sociedades, el desarrollo humano y de la nación—, y son afectadas por las restricciones que imponen las brechas de género.

Ante todo, son las gestoras y artistas quienes, a través de las disciplinas musicales, escénicas, literarias, visuales, entre otras, impulsan las economías en las ciudades, facilitan y fortalecen la convivencia en las comunidades. Asimismo, son ellas quienes crean formas de narrar lo que ocurre en los territorios desde prácticas que reconocen las diferencias y visibilizan las posibilidades de ser, promueven el desenvolvimiento intelectual, la capacidad crítica y creativa, propician la sostenibilidad de la vida y de los pueblos, incursionan e innovan con ideas que involucran la ciencia y la tecnología en procesos artísticos e inventivos.

Ellas han venido apurando la transformación social en pro de la igualdad y la equidad a partir de un modo particular, sensible, vivencial y racional de interpretar el mundo. Esto, pese a que la sociedad que se beneficia del avance permanente que muchas mujeres proponen, instale sistemáticamente prácticas culturales que naturalizan la desigualdad y el retraso.

Me parece que lo más probable es que muchas de ellas también integren la población de las más de 19 millones de colombianas que realizan actividades de trabajo de cuidado no remunerado, lo que agrava la situación de vulneración de las garantías fundamentales como mujeres y profesionales en las disciplinas artísticas, en procesos de formación o, como sabedoras de las artes.

Al respecto, esperemos que al menos la reciente aprobación del documento CONPES 4143 de la Política Nacional de Cuidado resulte eficaz y efectiva, y contribuya a mejorar significativamente aspectos importantes de la vida de quienes, además de ser cuidadoras, son gestoras y artistas que ejercen distintos roles en la sociedad. Por lo pronto, ya existe un llamado para el sector cultural en lo que se refiere al fortalecimiento de las experiencias pedagógicas para el intercambio de conocimientos y prácticas desde un enfoque artístico y de cuidado, con lo que probablemente tendrán un lugar protagónico, ojalá en condiciones dignas. De lo contrario, el reproche estará justamente motivado.

En este punto, mis precarias menciones sobre las prácticas desigualitarias evidencian que hace mucho se superó el umbral de lo socialmente injusto para las mujeres, y ahora se interpela a la urgente reconfiguración de la sociedad —deuda de vieja data— y de las dinámicas culturales que son abusivas y misóginas.

Carece de todo sentido que las mujeres en roles de artistas, creadoras y trabajadoras de la cultura y su gestión no puedan acceder, gozar y ejercer los derechos culturales, sociales y económicos que les asisten, en términos de igualdad y equidad. No es aceptable que aquello por lo que trabajan y les permite a otras personas disfrutar de garantías esenciales esté sometido a prácticas sistemáticas de violencia que, por resistencia al cambio y al respeto, no cesan.

Es oportuna la conmemoración de las luchas y la reivindicación por los derechos de las mujeres para instar a toda la sociedad y a quienes hacen parte del sector cultural y artístico a cuestionar las prácticas arraigadas que promueven las disparidades de quienes gestan las más importantes transformaciones. No sirve de nada expedir leyes a favor de la igualdad, si la cultura no cambia. Chimamanda tiene razón: La gente hace la cultura.

Por ello, considero inadmisible que los espacios para la toma de decisiones en materia cultural y artística se conviertan en un corredor de favores, “palancas politiqueras” y apoyos para que figuren personas sin mérito alguno; que algunos lugares en el país, conocidos como casas culturales, desconozcan dignas retribuciones a las artistas invitadas a participar de sus espacios; sobre todo cuando en los mismos se comercializan bienes y servicios, bajo el pretexto de servirles de “ventana”.

No es aceptable que personas jurídicas y de derecho privado, como organizaciones empresariales, propongan a las mujeres artistas convocadas a sus reuniones participar en eventos para exhibir sus expresiones artísticas sin ofrecer mínimas garantías, bajo el pretexto de estar aportando a la competitividad regional. No es aceptable que artistas o gestoras culturales que lideran proyectos importantes tengan que lidiar con la misoginia de quienes no quieren aceptar que las apuestas innovadoras también vienen de mujeres que no tienen todo resuelto y que, con esfuerzo, transparencia y legalidad, procuran dignificar el trabajo en el sector. 

Hoy aplaudo a las mujeres de mi ciudad, de mi país, a todas las artistas y gestoras que con excesivo esfuerzo —no apto de romantización– lideran apuestas para contribuir al desarrollo cultural y artístico, a las mujeres que se están formando para crear, educar y cuidar desde las artes. Reconozco los méritos con los que se organizan, se posicionan y abren caminos desde un ámbito tan difícil para forjar nuevas posibilidades, no sólo para sí mismas, sino para todas las personas, y lo hacen enfrentando desafíos tremendos de los que hablaré en otra entrega.

Por ahora, cierro con un mensaje a las mujeres que conozco, a las artistas, gestoras, visionarias, que también ejercen roles de cuidado, son madres y/o compañeras o esposas, atrapadas en circunstancias y/o vínculos de cualquier índole con quienes no quieren ver ni entender todo lo que las habita, todo lo que hacen, y aun así esperan verlas pequeñas e impedirles ser, crear y hacer: las acompañamos. Mientras ustedes atienden esas luchas internas y aparentemente privadas, otras mujeres desde lo público buscamos su reivindicación. ¡Las queremos vivas, artistas, libres y gozando con plenitud de sus derechos!


  1. Según las cifras de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE en materia de mercado laboral, para el año 2024 (octubre a diciembre) la  distribución de mujeres ocupadas frente a hombres ocupados, según la rama de actividad, fue mayor principalmente en áreas de Administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana (1.720 miles) y  Actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios (1.345 miles), sin embargo, los reportes también permiten evidenciar que para el mismo periodo más hombres (alrededor de 13.722) tuvieron ocupación en distintas ramas, frente a las mujeres (9.816 aproximadamente). Consulta el boletín técnico de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) Octubre – diciembre 2024 aquí ↩︎
  2. Boletín Técnico del DANE sobre los principales indicadores de mercado laboral desagregados por sexo para el último trimestre del año 2024. ↩︎
  3. El Observatorio de Salud del Huila (OBH), ha presentado un reporte de la población total del Huila y sus municipios (1995 a 2035), haciendo uso de los datos reportados por el DANE en el censo del año 2018, y efectuando un análisis del indicador en mención. El reporte y sus documentos pueden consultarse aquí.
    ↩︎
  4. El Boletín Técnico del DANE fue publicado en Bogotá D.C. el 12 de abril de 2024 y puede ser consultado aquí. ↩︎

2 comentarios en “Mujeres Artistas: Gestoras de la Transformación”

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