Fuente: Freepik.
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La educación sexual no ha cambiado significativamente a lo largo de los años. Para respaldar esta tesis basta analizar las dinámicas en las instituciones educativas de Neiva, donde las charlas sobre estos temas, la mayoría de veces, van orientadas a los grados de secundaria y tienen como fin comunicarles (más no pedagogizar de manera profunda) en temas como infecciones y enfermedades de transmisión sexual, uso de métodos anticonceptivos y, en el mejor de los casos, orientación sexual, con frecuencia cuando se han expuesto casos dentro de la institución.

Estos procesos omiten temas de especial importancia relacionados con los derechos sexuales y reproductivos, que tienen inherentemente en su condición de personas, y por tanto omitiendo información fundamental para el desarrollo de su vida, la toma de decisiones y el goce de su sexualidad, más allá de la reproducción. Además, suelen ser espacios esporádicos con baja dedicación de tiempo, lo que deriva en exposiciones monótonas, con información de poca calidad y muchas veces basadas en la transmisión del miedo.

A veces esta tercerización de los procesos omite un eslabón vital en la educación sexual: el personal docente al ser en muchas ocasiones el único puente encargado de enseñar sobre diferentes temas, les permitiría tener un rol de apoyo, muchas veces no solo académico sino también personal, en torno a sus dudas sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos, para brindarles información científica y veraz. Betancur (2020) nos plantea ciertas incógnitas importantes en relación a este ejercicio: “¿El docente es consciente de la importancia que tiene enseñarla? ¿Está formado para eso? ¿Cómo se enfrenta el docente a los conceptos que se encuentran dentro del tema? ¿El docente posee libertad para desempeñar su rol y tomar decisiones de acuerdo a lo que considera relevante?”.

Tal como lo hemos sugerido desde RHUDA “es importante fortalecer metodológicamente a las y los docentes del municipio encargados de implementar los proyectos transversales de sexualidad en las instituciones educativas, con el objetivo de brindar herramientas que permitan abordar este proyecto desde la perspectiva de derechos”. De esta manera, evitamos la sucesión de vacíos de conocimiento, o replicar información ambigua frente a aquellos derechos que tienen sus estudiantes en esa amplia dimensión social que abarca la sexualidad y la reproducción, donde frecuentemente enfrentan discriminaciones, riesgos, amenazas, coerciones y violencias.

Si bien, estos interrogantes invitan a tener una mirada más holística de la posición de las y los docentes, puede ya entreverse posibles obstáculos para este ejercicio. Uno de ellos es la frecuencia en que tienen capacitaciones en estos temas o si por el contrario no reciben ningún tipo de preparación por parte de la misma institución educativa y/o de las entidades municipales encargadas de liderar programas encaminados a garantizar los Derechos Sexuales y Reproductivos en la región, permitiendo que terminen replicando sus propios miedos y prejuicios, a veces incluso de manera inconsciente.

Además de revisar si tales instituciones educativas cuentan con directrices actualizadas dentro del programa curricular con el fin de brindar una guía a sus docentes para el desarrollo de estos temas, también es importante conocer si existe una vinculación participativa, ya sea de forma directa o indirecta, de la misma población adolescente, con el objetivo de reforzar conocimiento, evitar juicios, conflictos morales y desinformación frente a los temas que realmente les interesan y les generan problemas.

Desde esta perspectiva nace el reto de un compromiso amplio, no solo en el papel, por parte del sector educativo y sus integrantes, para una verdadera apropiación de la educación sexual: De las instituciones y su personal administrativo, la capacitación al personal a cargo de orientar esta conversación. De quienes enseñan, la disposición para actualizarse y evaluar sus propios imaginarios y prejuicios. Y de las personas responsables del cuidado, la apertura para explicar de forma apropiada el tema, desde un enfoque de derechos, en un ejercicio que trascienda el aula de clase, para continuar este tipo de conversación dentro de los contextos sociales más amplios como la familia.

De esta manera se estaría impactando en problemáticas sociales como los embarazos adolescentes, la transmisión de infecciones de transmisión sexual, el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, así como un abordaje con enfoque de derechos de temas con más tabúes, como el acceso a métodos anticonceptivos por parte de menores de edad, el aborto libre, seguro y gratuito y la menstruación.

Dicho de otro modo, si el sector educativo promueve conscientemente los Derechos Sexuales y Reproductivos entre las adolescencias en sus instituciones, impactaría positivamente en la sociedad, disminuyendo diversas problemáticas y garantizando la accesibilidad a información de calidad. De esta manera se construyen jóvenes con la información necesaria para hacer valer sus derechos y que dispondrán de ella cómo, cuándo y donde quieran, bajo la autonomía, libertad e igualdad que poseen como personas.

Referencias

Álvarez Hurtado, C.M; Barrera Yate, D.A & Saldarriaga González, E.L. (2021). Diagnóstico participativo sobre la garantía de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres en el municipio de Neiva, con énfasis en el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) 2015-2019. 

Betancur, R.S. (2020). El Rol Docente y el Abordaje de la Educación Sexual en el Aula. Una Barrera a derribar.

Sobre la autora…

Thara Murcia es trabajadora social, feminista. Egresada de la Universidad Minuto de Dios -UNIMINUTO-. Integrante de la Red Huilense de Defensa y Acompañamiento en Derechos Sexuales y Reproductivos (RHUDA).

Este artículo se publica en el marco de esta alianza entre RHUDA y La Gaitana Periodismo Independiente.

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