Fuente: Freepik.
Fuente: Freepik.

Los mayores en todas las épocas han considerado que la juventud está perdida. Están persuadidos de que las costumbres, gustos y proyectos de las nuevas generaciones van a acelerar el fin del mundo. Siempre se han equivocado (al fin y al cabo, aquí estamos), pero hay algo de razón en su juicio.

«… los jóvenes, como lo sabe cualquier pedagogo, requieren guías o modelos: uno siempre empieza su proceso educativo reconociendo e imitando la phronesis de personas sabias. Por eso, los proyectos educativos se han preocupado por quiénes son los modelos excelentes que serán objeto de emulación por parte de los jóvenes. Los filósofos griegos tuvieron a Sócrates, por ejemplo, así como los medievales tuvieron a Cristo, pues no hay educación sin un ser humano (o dios) al que debemos acercarnos»

Uno de joven sí está más o menos perdido, en el sentido de que no hemos adquirido una virtud intelectual necesaria para tomar buenas decisiones: la que Aristóteles llamaba phronesis o sabiduría práctica. Desde muy pequeños adquirimos hábitos que nos guían en la vida, pero solo la experiencia hace completa la virtud mencionada, es decir, aprender cuál es el mejor curso de acción en una situación dada, entendiendo también por qué es el mejor.

Pero los jóvenes, como lo sabe cualquier pedagogo, requieren guías o modelos: uno siempre empieza su proceso educativo reconociendo e imitando la phronesis de personas sabias. Por eso, los proyectos educativos se han preocupado por quiénes son los modelos excelentes que serán objeto de emulación por parte de los jóvenes. Los filósofos griegos tuvieron a Sócrates, por ejemplo, así como los medievales tuvieron a Cristo, pues no hay educación sin un ser humano (o dios) al que debemos acercarnos.

La de los jovencitos actuales parece tener a Andrew Tate, un traficante y explotador de mujeres, en su panteón de ideales. También entran otros como Jordan Peterson, un psiquiatra canadiense que sufre de graves problemas de salud mental. Estos dos hombres han provocado una avalancha imitativa en los varones, sobre todo en los de la generación Z.

De tal manera, la (pseudo) phronesis de muchos jóvenes está marcada por hombres así. ¿Cómo actuar en una situación dada? Pues como actúa Andrew Tate. ¿Por qué es el mejor curso de acción? Por las razones que da Andrew Tate. Exagero un poco, por supuesto: rara vez son tan simples y descriteriados, pero no podemos negar que Tate sí influencia sus decisiones y las razones que las justifican.

El phronimos, la persona que posee phronesis, se caracteriza por deliberar bien, y los chicos creen que Tate lo hace (el sofista, recordémoslo, es un conjurador: nos hace ver cosas que no existen). Este hombre, aprovechando esa credibilidad, y el hecho de que los jovencitos están más o menos perdidos, se las ha arreglado para venderles un paquete que no solo incluye el odio a las mujeres sino productos atractivos como el deseo de superación y el éxito financiero.

Lo mismo han hecho algunos influencers colombianos que no vale la pena siquiera mencionar, pero que también imitan a Tate. Se diferencian de los charlatanes de siempre, entonces, en la medida en que no solo venden autosuperación y éxito financiero sino una visión de mundo fascinada con prostituir mujeres para montarlas en carros de alta velocidad.

La izquierda, sin embargo, no puede quedarse en la crítica moral de Tate. ¿Dónde están sus modelos alternativos? La izquierda también debería tener modelos masculinos de carne y hueso que les indiquen a los jovencitos cuál es el mejor curso de acción, que trabajen en su autoestima y en sus deseos en el contexto de lo que es una buena vida para todas las personas que los rodean. Ellos no quieren sentirse perdedores, ni quieren ser rechazados. La crítica de las estructuras opresivas no basta: hay que preocuparse también por el amor, la codicia, el deseo de reconocimiento, entre otras inquietudes sempiternas de los chicos.

La derecha nos lleva mucha ventaja en esto. Y si nos quedamos en la sola denuncia nos va a seguir tomando ventaja.

Sobre el autor…

Tomás Molina es doctor en filosofía, divulgador, profesor universitario y consultor.

X: @Platom___

Deja un comentario