Estatua de monje benedictino en el sendero peatonal del Monasterio de Monserrat en la sierra de la Collserola (Cataluña, España). Del archivo personal del director.
Estatua de monje benedictino en el sendero peatonal del Monasterio de Monserrat en la sierra de la Collserola (Cataluña, España). Del archivo personal del director.

Por:        Llucià Pou Sabaté.

“Nada de lo que he hecho tiene valor.”
«Mi vida no tiene sentido.”
“El sufrimiento es insoportable.”

Frases como estas no solo expresan malestar: lo crean y lo expanden. Y si no las identificamos a tiempo, pueden empezar a formar un bucle de pensamiento negativo que lo ocupa todo.

Hace tiempo, alguien me habló durante 25 minutos seguidos de su dolor. Se desahogó, sí, pero luego me sorprendió diciendo: “Ya no quiero seguir hablando, no quiero configurarme negativamente.” Esa frase se me quedó grabada: lo que decimos y pensamos continuamente acaba configurando nuestra mente. Igual que un programa mal diseñado puede colapsar un sistema informático, un pensamiento rumiado puede ocupar todo el “espacio libre” de nuestra atención, nuestras emociones y nuestra energía vital.

Recuerdo una vez, en la oficina, cuando los ordenadores estaban conectados y la memoria era limitada. Inicié una búsqueda dentro de una carpeta que incluía como destino un archivo que volvía a abrir la misma carpeta… Se creó un bucle infinito, que colapsó el servidor. Nadie pudo trabajar durante horas. Así pasa con nuestros pensamientos negativos: si no los detenemos, llenan toda nuestra “memoria” emocional, y no hay espacio para lo real, lo bueno, lo posible.

🧠 La mente no ve la realidad: la interpreta

No vemos el mundo como es, sino como nos sentimos. Una emoción negativa tiñe nuestros pensamientos; un pensamiento distorsionado genera más emoción negativa. Es un círculo vicioso.

Walter Riso, en su obra Pensar bien, sentirse bien, lo explica con claridad: nuestros pensamientos tienen poder. No son neutros. Pensar bien —es decir, con realismo, equilibrio y perspectiva— es fundamental para sentir bien.

La metáfora de los dos lobos —una historia atribuida a los pueblos nativos de América— lo resume perfectamente:

Dentro de ti hay dos lobos. Uno es la rabia, la tristeza, la desesperanza. El otro es la calma, la confianza, la alegría. ¿Cuál gana? Aquel al que alimentes.

👓 A veces el problema no es el túnel, sino las gafas

También me ha pasado ir en coche por un túnel, notar que no veo bien, y pensar que los faros están sucios… hasta darme cuenta de que ¡llevaba puestas las gafas de sol! No era la carretera: era la lente con la que la miraba.

Nuestros pensamientos son esas gafas. Si están “ahumadas” por el miedo, la rabia o el dolor, veremos la vida más oscura de lo que realmente es. Por eso es tan importante detectar qué idea negativa anida en nuestra mente, porque muchas veces esa idea no es verdad. Es una distorsión.

Y si conseguimos detener el bucle, poner en duda la idea, abrir espacio para otra mirada, algo cambia. Poco a poco, empezamos a ver otra vez.

🔄 ¿Cómo salir del bucle?

  • Detecta la frase que se repite en tu cabeza. Escríbela.
  • Pregúntate si es objetiva. ¿Es siempre así? ¿Es totalmente cierta?
  • Busca una alternativa más realista. No positiva forzada, sino justa.
  • Aliméntate de experiencias, vínculos y palabras que te conecten con la vida.

Ver no es solo mirar. Ver con claridad es pensar con consciencia. Y eso, en medio del sufrimiento, ya es el primer paso para salir del túnel.

Sobre el autor…

Buscador de la verdad. Enamorado de la vida. Con pasión por ayudar a los demás. Con ganas de construir un mundo mejor por el amor. Colaborador en revistas científicas, periódicos y portales de internet, además de desarrollar una actividad de difusión en las Redes sociales.

Profesor en la Universidad Internacional de La Rioja. Doctor en teología y humanidades (Università della Santa Croce – Roma). Doctorando en Filosofía (Universidad de Granada). Máster en profesorado de educación secundaria (Ciencias sociales: Filosofía; Universidad de Granada 2021).
Licenciado en Geografía e Historia (Universidad de Sevilla 1978-1982; Universidad de Córdoba 1982-1984), España. Profesor de filosofía y teología (moral-dogmática), desarrollo personal.

Deja un comentario