Fotografía de Frank Meriño. Tomada de Pexels.

Para nadie resulta una novedad la afirmación de que el sector salud es uno de los temas estratégicos que enfrentará quien presida el próximo gobierno. Por lo anterior, antes de entrar a visibilizar las apuestas y desafíos identificadas en los planes de gobierno, resulta primordial avanzar en un diagnóstico preliminar del fenómeno al día de hoy.

Colombia no enfrenta una simple discusión entre “EPS sí” o “EPS no”. Ese marco es pobre. La crisis actual combina al menos siete fallas sistémicas:

En primer lugar, enfrentamos una crisis de liquidez. La cartera hospitalaria reportada por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) ronda cerca de los $25,7 billones (pesos colombianos) con corte a diciembre de 2025, con aumento de la mora y una alta concentración de deuda en EPS intervenidas o vigiladas. 

En segundo lugar, presenciamos una falla en el sistema que provee los medicamentos. Según datos de la Defensoría se reportan 584 medicamentos no entregados (nos referimos a productos farmacéuticos, no a casos puntuales); y según sondeos reportados por el mismo organismo, el 61% de encuestados compraría medicamentos por cuenta propia ante la imposibilidad de entrega. Los medicamentos más afectados incluyen fármacos básicos para enfermedades crónicas como metformina, valsartán y losartán. 

En tercer lugar, cuestionamos la continuidad de uno de los males endémicos del modelo; es decir, la judicialización creciente. Entre enero de 2020 y agosto de 2025, se radicaron más de un millón de tutelas invocando el derecho a la salud en el país. Es decir, estamos lejos de poder eliminar la tutela como un paso previo para la garantía del derecho a la salud.

En cuarto lugar, presenciamos el debilitamiento del contrato de confianza: pacientes, IPS, EPS, médicos, gestores farmacéuticos y Estado operan hoy bajo sospecha recíproca y ante un escenario de creciente incertidumbre. 

En quinto lugar, evidenciamos una fragmentación territorial. El sistema nominalmente es nacional, pero en la práctica el acceso real depende del municipio, la red disponible, la EPS, el operador farmacéutico y la capacidad de tutela. Un problema que desde Bogotá no se resuelve puesto que depende de variables territoriales pese al centralismo teórico del sistema.

En sexto lugar, hay un profundo desbalance entre prevención y complejidad. En sectores científicos se habla mucho de atención primaria, pero sin proteger simultáneamente cáncer, trasplantes, situaciones de Unidades de Cuidado Intensivo, enfermedades huérfanas, salud mental y cirugía compleja. Todo lo anterior es una suma de problemas que pueden crear un escenario de “tormenta perfecta”.

Finalmente, en séptimo lugar, existe un profundo déficit de soberanía científica: Colombia discute financiación y aseguramiento, pero poco habla de investigación clínica, biotecnología, patentes, vacunas, inteligencia epidemiológica y producción nacional estratégica. 

Después de este somero análisis, la pregunta es: ¿cuál de las personas candidatas entiende que el sistema de salud es un sistema complejo que entraña en sí mismo problemas adaptativos complejos (en lo financiero, clínico, territorial, tecnológico, laboral, político y ético)?

De aquí en adelante, quisiera plantear un análisis de las propuestas de cada una de estas personas.

Sergio Fajardo

Fajardo propone un “nuevo orden del sistema de salud” basado en sostenibilidad, transparencia, evidencia, acceso oportuno, bajo gasto de bolsillo, dignidad para el talento humano y estabilidad financiera. Su propuesta se estructura en tres ejes: estabilización financiera, salud territorial basada en Atención Primaria en Salud (APS) y modernización con talento humano, tecnología y transparencia. 

Plantea un plan de recuperación del sistema en los primeros 100 días, con puesto de mando presidencial (similar a los Puestos de Mando Unificado PMU en materia de seguridad), auditorías independientes a EPS intervenidas, revisión financiera, restablecimiento de liquidez y priorización de medicamentos, citas especializadas y servicios críticos. También propone recalcular la Unidad de Pago por Capitación (la cuestionada UPC) a partir de criterios técnicos, crear una institucionalidad independiente para su cálculo, fortalecer la Supersalud, hacer un nuevo acuerdo de punto final y modernizar MIPRES. 

El exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia propone un modelo de Atención Primaria en Salud con enfoque territorial, medicina familiar y comunitaria, prevención de enfermedades crónicas, salud mental, interoperabilidad de historias clínicas, telemedicina, inteligencia de datos, compras basadas en valor y acuerdos de acceso administrado para medicamentos de alto costo. 

En ciencia, tecnología e innovación, propone fortalecer gobernanza de ciencia, tecnología e innovación, crear programas nacionales de investigación estratégica, avanzar en edición génica, bioeconomía, IA, ciencia de datos y una red de institutos públicos de investigación. 

Sin lugar a dudas, es la propuesta más coherente desde salud pública y economía de la salud. A partir de nuestro diagnóstico identificamos virtudes claras: parte del reconocimiento reconoce la crisis financiera, no propone la refundación del sistema desde cero, entiende el fundamento técnico que debe orientar el cálculo de la UPC (más allá de consideraciones políticas, una de las debilidades del actual gobierno), propone estándares de gobernanza independiente del sistema, conecta Atención Primaria en Salud con medicina familiar, considera elementos de interoperabilidad, brinda opciones de respuesta a la adquisición de medicamentos de alto costo mediante compras basadas en valor y reconoce el fortalecimiento del talento humano como condición de sostenibilidad. 

Fortalezas

La mayor fortaleza es el enfoque sistémico de la propuesta, puesto que no reduce el problema a una consigna ideológica. Asimismo, reconoce que Colombia debe preservar avances en cobertura y protección financiera; eso sí, sin dejar de insistir en corregir fallas de liquidez, corrupción, acceso, riesgo y gestión territorial. 

También es el candidato que mejor conecta la salud con la ciencia, la tecnología y la innovación, aunque no desarrolla específicamente una política farmacéutica de vacunas y patentes.

Debilidades

Su principal debilidad radica en su ambigüedad. La propuesta no precisa con suficiente detalle el monto total para sanear deudas (algo que la sola existencia del PMU no resolverá) y no reconoce fuente fiscal específica para el déficit. Lo anterior, conlleva una ausencia en el cronograma de pagos, así como no menciona reglas de transición para aquellas EPS inviables financieramente hablando. Tampoco existe en la propuesta una arquitectura concreta para investigación clínica aplicada. Además, no hay un pronunciamiento claro frente al rezago en materia de producción nacional de implementos farmacéuticos y generación de vacunas. 

Tampoco hay mención alguna a cómo se actuará en relación con el choque de culpas y señalamientos entre diversos actores que hacen parte del sistema. Finalmente, Fajardo tiene por delante el reto de plasmar esas ideas en acciones duras y que trasciendan su benévolo discurso de concertación. Lo anterior, podría terminar como una reforma gradualista insuficiente.

En resumen…

Claudia López 

La exalcaldesa de Bogotá centra sus propuestas en la recuperación del sistema de salud a partir de la resolución de la parálisis financiera, garantizando tratamientos y medicamentos, y avanzando hacia un sistema nacional de salud y cuidado centrado en prevención, equidad territorial, salud mental, cuidado, dignidad y ciclo vital. 

Defiende un sistema mixto con gestoras y prestadoras, pero con límites a la integración vertical; además, propende por una auditoría pública rigurosa, tablas de precios unificadas por servicios, regiones y poblaciones, pagos contra auditoría tecnológica, nuevo estudio actuarial, planes de beneficios explícitos y un sistema único interoperable de información. 

La propuesta es sólida en materia de estándares de impacto social de política pública e incorpora elementos de enfoque territorial y demográfico. López entiende que el sistema debe prepararse para envejecimiento, la discapacidad, la salud mental, el cuidado y la transición epidemiológica. Esto es relevante, pues Colombia no solo tendrá más enfermos crónicos, sino más personas mayores, dependientes y cuidadoras no remuneradas. Lo anterior, nos permite deducir que estamos frente a una propuesta de gobierno que prevé escenarios prospectivos.

Fortalezas

Su mayor aporte es integrar salud y cuidado. El futuro del sistema no será solo hospitalario; será domiciliario, comunitario, familiar, digital y de larga duración. También acierta en tres elementos técnicos: estudio actuarial actualizado de la situación del sistema de salud, planes de beneficios explícitos a sectores y sistema de información público, interoperable y transparente. 

Debilidades

Sin embargo, la propuesta de López también tiene debilidades. El concepto de sistema nacional de salud y cuidado puede ser potente, pero exige una enorme capacidad de gestión territorial. 

El riesgo está en crear una arquitectura institucional ambiciosa sin resolver antes problemas existentes; tales como deudas, flujo de recursos, disponibilidad de especialistas (una de las grandes deudas en los territorios), red de alta complejidad,  medicamentos, talento humano y capacidad de auditoría real. De lo contrario, estaremos ante nuevos elefantes blancos en una política naciente. Aunado a lo anterior,  tampoco prevé como salvaguardar a este hipotético sistema de la captura de los políticos en los territorios. Sin concretar diversos aspectos, el reto es que dicho sistema del cuidado se convierta en una nueva capa administrativa si no se integra con EPS/gestoras, IPS, secretarías, ADRES, historia clínica interoperable y redes comunitarias reales.

En contraste con la de su exaliado, Sergio Fajardo, su propuesta es mucho menos concreta en temas como investigación biomédica, patentes, vacunas, ensayos clínicos e industria farmacéutica.

En resumen…

Paloma Valencia

 La candidata heredera del uribismo propone un plan de choque para “remediar la salud en crisis”. Incluyen un PMU 24/7 en presidencia (en ello coincide con Fajardo) y busca resolver 10 millones de atenciones represadas en medicamentos, citas y procedimientos durante los primeros 100 días. Además, propone compras centralizadas transitorias para medicamentos prioritarios, pago de deuda mediante titularización, ajuste de UPC para 2027 según necesidades reales y resultados en salud, telemedicina, hospitales padrinos, 100.000 atenciones rurales, inyección de $9 billones, recuperación del sistema mixto y mejores condiciones laborales para médicos y enfermeras. 

Es una propuesta pragmática, enfocada en estabilización rápida. Tiene claridad en problemas visibles: medicamentos, citas, procedimientos, deuda, ruralidad y deterioro de condiciones laborales.

Fortalezas

La inmediatez y urgencia que propone la formula uribista tiene tres fortalezas concretas: en primer lugar, reconoce que el sistema necesita liquidez inmediata; en segundo, propone pago de deuda vía titularización y, en tercero, introduce un ajuste de UPC con enfoque de riesgo y resultados en salud. 

La idea de hospitales padrinos puede ser útil si se articula con centros de alta complejidad, telemedicina, rutas diagnósticas y acompañamiento longitudinal. Ahora bien, el desafío frente a este tipo de ideas es su perdurabilidad en el tiempo.

Debilidades

Sin embargo, la intervención inmediata y urgente puede llevar mucho de populismo. Por ejemplo, la meta de resolver 10 millones de atenciones represadas en 100 días parece más política que técnicamente realista. Para lograrlo se requerirían de entrada un inventario depurado de atenciones represadas, una red prestadora disponible, especialistas, medicamentos, autorizaciones, pagos, transporte, agenda quirúrgica, interoperabilidad, priorización clínica, solo por mencionar algunas cuestiones.

Además, los $9 billones propuestos pueden ser insuficientes si se comparan con una cartera hospitalaria que, según los expertos, es cercana a $25,7 billones. 

El riesgo es que el plan de choque de los cien días produzca alivio comunicacional, pero no transformación estructural del sistema, ni atención a sus problemas más graves. Si se pagan deudas sin rediseñar incentivos, auditoría, UPC, gestión del riesgo y trazabilidad, la deuda volverá.

En resumen…

Abelardo de la Espriella

El abogado devenido en candidato presidencial centra sus propuestas en la declaración de crisis humanitaria del sector salud, permitiéndole así ejecutar un plan de choque de $10 billones, revisar ajustes de UPC, hacer seguimiento trimestral a su ejecución por EPS, restablecer el flujo de recursos, recuperar el acceso a medicamentos, proteger pacientes crónicos y vulnerables, fortalecer APS, definir tiempos de atención para citas especializadas, fortalecer red hospitalaria, dignificar al talento humano, controlar precios de tecnologías, medicamentos y dispositivos, limitar costos administrativos de EPS, revisar contratos de infraestructura y activar un bloque anticorrupción. 

Su documento también menciona cifras críticas: reclamos en Supersalud, tutelas, cartera hospitalaria de $24 billones, UPC 2025 con aumento de 5,36%, 584 medicamentos no entregados y compra de bolsillo por parte de pacientes. 

El diagnóstico identifica problemas reales. El énfasis en recursos, UPC, medicamentos, talento humano, red hospitalaria y corrupción es pertinente, aunque se centra más en el diagnóstico que en la solución de problemáticas.

Fortalezas

Su propuesta tiene fuerza en comunicación política y en medidas de choque. Podemos identificar estrategias que apuntan a un plan financiero inicial, mayor vigilancia de UPC, control de precios, reducción de costos administrativos de EPS, tiempos máximos de atención (una utopía que solo cumple en el mundo un puñado de países) y aplicar medidas de anticorrupción en infraestructura. 

Debilidades

No cabe duda de que estamos frente a una propuesta todavía incompleta desde diseño sanitario. No define con ningún tipo de suficiencia el modelo de aseguramiento; ni tampoco el rol futuro de las EPS en su propuesta, si estamos hablando de una red pública o privada. También hay dudas respecto a la gobernanza territorial y las fuentes fiscales de la propuesta. También brillan por su ausencia temas como la política de alta complejidad o de investigación clínica, el desarrollo farmacéutico y la generación de vacunas; al igual que existe una omisión del problema de la interoperabilidad y los sistemas de datos en salud. 

Además, tiene otra falla: propone simultáneamente ajuste fiscal fuerte y plan de choque sectorial. Esa tensión debe resolverse. No se puede prometer saneamiento financiero profundo, mejor acceso, mejor talento humano y reducción fiscal sin explicar fuentes y secuencia.

Aunque desde el discurso populista hablar de la corrupción en el sector salud recibe aplausos y emociones, confundir anticorrupción con reforma sanitaria podría ser un error a largo plazo. La corrupción importa, sin duda, pero el sistema también requiere arquitectura de riesgo, datos, financiación, talento humano, medicamentos, redes integradas y gobernanza clínica.

En resumen…

Iván Cepeda

El programa del heredero del gobierno actual, Iván Cepeda, está construido más como un manifiesto político-territorial que como un plan sectorial técnico. Propone profundizar el cambio, combatir la corrupción, fortalecer derechos sociales, ampliar participación, garantizar salud como derecho, mejorar territorios históricamente excluidos y avanzar en justicia social. En su introducción plantea una revolución ética, social, territorial y democrática. 

En regiones como Buenaventura propuso garantizar acceso universal a agua, saneamiento, vivienda, salud y educación, además de impulsar innovación tecnológica desde el Pacífico. También insiste en ciencia, educación pública e investigación como instrumentos de emancipación social. 

Tiene una mirada fuerte sobre determinantes sociales: agua, pobreza, territorio, racismo estructural, exclusión, educación, violencia y corrupción. Desde salud pública, eso es relevante. No pretendemos negar que no hay salud sin agua potable, seguridad alimentaria, educación, empleo y paz territorial. Sin embargo, en temas tan complejos como la salud, lo técnico también importa.

Fortalezas

Sus fortalezas radican en la previsión de determinantes sociales para analizar el problema del sector salud, lo que redunda en una apuesta por la equidad territorial; la mención a la lucha contra corrupción; el enfoque transversal de derechos; la participación comunitaria y el concepto de salud vinculado a la justicia social. 

Debilidades

Es la propuesta menos desarrollada en economía de la salud. No aborda con suficiente precisión los temas estructurales que hemos mencionado a lo largo de este escrito, tales como UPC, EPS o gestoras, el rol de la ADRES, las actuales deudas del sistema, el problema del aprovisionamiento de medicamentos, las falencias en talento humano o los problemas de la red de alta complejidad. Hay un profundo silencio sobre problemáticas como el aumento de cáncer en el país, las enfermedades huérfanas, la salud mental, la investigación clínica o el mejoramiento de la producción nacional de vacunas y patentes. 

El riesgo es que la justicia social sea correcta en el diagnóstico, pero insuficiente para administrar un sistema de salud altamente técnico, endeudado, judicializado y dependiente de redes complejas.

En resumen...

Comparación estructural por áreas

Eje temáticoFajardoLópezValenciaDe La EspriellaCepeda
Diagnóstico financieroALTOMEDIOALTOMEDIOBAJO
UPC y modelo de pagoALTOMEDIOMEDIOMEDIOBAJO
Atención PrimariaALTOALTOMEDIOMEDIOALTO
Alta complejidadMEDIOMEDIOMEDIOMEDIOBAJO
Medicamentos ALTOMEDIOALTOALTOBAJO
Talento HumanoALTOMEDIOMEDIOMEDIOBAJO
Salud mentalALTOALTOMEDIOBAJOBAJO
RuralidadALTOALTOALTOMEDIOALTO
AnticorrupciónMEDIOMEDIOMEDIOALTOALTO
Investigación e innovaciónALTOMEDIOBAJOBAJOMEDIO
Vacunas / PatentesBAJOBAJOBAJOBAJOBAJO
Viabilidad operativaALTOMEDIOMEDIOMEDIOBAJO
Prospectiva a diez añosALTOALTOMEDIOMEDIOMEDIO

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