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Opinión | Por: Illia Collazos

Ivan Duque se va este 7 de agosto por la puerta chica, confirmando la decadencia del Uribismo en Colombia.

Ya en el 2018, a tan sólo 100 días de su Gobierno, la CNN titulaba que Ivan Duque era uno de los más impopulares Presidentes de Colombia en 20 años, principalmente entre los jóvenes que ya entonces salían a las calles a protestar por mejor acceso a la educación superior. 

Quizá no eran necesarios los restantes 3 años y 6 meses durante los cuales Duque confirmó que no representaba a ninguna parte de la sociedad colombiana. Pero los golpes de Estado en Colombia, al menos hasta el momento, son escasos – y si tan sólo si ignoramos a Rojas Pinilla, podríamos decir, nulos -, lo que para bien o para mal le garantizó a Duque ocupar la casa de Nariño por los años restantes, incluso bajo las condiciones más conflictivas que incluyen: una pandemia, incremento de la pobreza a niveles inéditos, masacre de más de 900 líderes sociales, protestas sociales y represión social, recrudecimiento de la violencia, recomposición de grupos al margen de la ley y el fracaso de la implementación del acuerdo de paz, entre quizá, muchos otros factores que se escapan de este artículo.

2018-2019 – Pobre implementación del acuerdo de paz y matanza de líderes sociales

El postconflicto quedó en manos de Duque, un político -o mejor un burócrata – que está muy lejos de ser un líder. El todavía actual Presidente de Colombia, dejó por fuera muchos de los puntos más cruciales del acuerdo de paz y permitió que muchas bandas resurgieran o re-agruparan, sin consecuencias. 

Según le dijo, a la CNN, Camilo González Posso, director de Indepaz, organización que investiga los hechos de violencia en el país, durante el gobierno de Duque “no se implementó el acuerdo de paz de manera integral y eso está permitiendo el resurgimiento de violencia de una forma grave, sobre todo recomposición de grupos armados y un resurgimiento del narcotráfico”.

La consecuencia más directa de esta mal implementada paz es el aumento de la cifra de muertos en las filas de los líderes sociales, que desde 2018 a 2022 llegó a 930 y de los cuales, por lo menos hasta el momento, no hay reparación ni justicia. 

2020 – La pandemia

En gran parte de los países del mundo, a excepción quizá del Estados Unidos de Donald Trump y el Reino Unido de Boris Johnson, los gobiernos se volvieron más fuertes e incluso populares ante la llegada de la pandemia. 

¿Las razones? La más obvia fue el sentimiento de vulnerabilidad ante un virus en ese entonces totalmente desconocido y el consecuentemente acogimiento de las sociedades a Estados fuertes, con gran control poblacional que, al menos al comienzo, fue aprobado y visto como necesario. 

En Colombia, sin embargo, la pandemia no le sirvió de mucho a Duque. Pese a mantener sus esfuerzos por aparecer diariamente en la pantalla de los hogares colombianos, Ivan Duque no logró entrar a los “corazones”, como una buena telenovela. 

Muy opuestamente, el contexto social generado por la pandemia explotó a finales de abril de 2021, con una de las crisis sociales más importantes que ha visto nuestro país en los últimos años y que fue, posiblemente, el momento en el que Ivan Duque quedó totalmente descartado para una posible reelección. 

2021 – La juventud explota

El país se incendió. Literalmente. En meses como mayo y junio de 2021, algunos colombianos no podían cruzar carreteras que separaban una ciudad o un pueblo de otro, porque las protestas y la violencia de las mismas, por parte del aparato represivo del Estado y de los protestantes, se habían tomado las calles. 

Muertos, heridos graves, incluso violaciones, pero ante todo, miedo y resistencia. Miedo, por supuesto, en el cuerpo de un Presidente que no vió venir estos hechos, ni entendía el reclamo social y resistencia, en el cuerpo de un país unido. Hasta que se desbordó.

Por supuesto, los hechos del 2021 depararon el destino de Colombia y el ascenso de Petro, pero también dejaron en evidencia a las autoridades, especialmente al ESMAD, y una lección muy grande para los próximos líderes de Colombia: escuchar, negociar y, sobre todo, nunca minimizar ninguna voz social que se tome las calles. 

Claro está, el contexto en que estas protestas sucedieron son únicas y difícilmente se repiten en el corto plazo, pero, por lo general, desencadenan grandes cambios sociales y así lo estamos viendo: no sólo es la primera vez que un Gobierno de izquierda llega a Colombia, sino también hemos presenciado el declive del partido político que ha llevado las riendas desde el principio de este siglo. 

2022 – Pobreza, Inflación y el dólar más caro de la historia

Tal vez lo que tiene Iván Duque es mala suerte, porque le ha tocado también vivir las consecuencias -o al menos el comienzo de ellas – de la post-pandemia y el comienzo de la guerra en Ucrania. 

Podríamos decir, incluso, que el contexto económico actual no es 100 por ciento responsabilidad del actual mandatario; pero es difícil, considerando que el Banco Central, junto con el Ministro de Economía han optado por medidas económicas que siguen beneficiando el consumo, más que la producción, especialmente la agrícola. 

Por no mencionar que durante su mandato Colombia alcanzó la triste cifra de 42,5% de población pobre, lo que implica que casi la mitad de nuestro país no tiene lo suficiente para comer (90 dólares por mes) y alrededor del 15% viven bajo la pobreza extrema

¿Qué de bueno deja Iván Duque?

Algunas cosas, que vale mencionar, como por ejemplo, los exitosos días sin IVA, una iniciativa que ha incrementado el consumo positivamente, especialmente entre la clase media. 

También podríamos decir que durante la pandemia, Duque sí se movió a nivel de inversión: el país pasó de tener 5.346 unidades de cuidados intensivos antes de la pandemia a 13.200 actualmente, lo que al menos nos deja un poco mejor preparados para una -posible- próxima situación de emergencia.

Otro de sus logros fue el Estatuto de Protección para Migrantes Venezolanos, que fue aplaudido entre la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Con este Estatuto, los venezolanos se benefician del mismo trato y derechos que los ciudadanos colombianos, como por ejemplo, acceso al sistema de salud y financiero, regularización de personas con estatus irregular, protección de menores, acceso al mercado laboral, entre otros beneficios. 

¿Qué viene para Colombia tras la era de Iván Duque?

El panorama que recibe Petro es económicamente preocupante. Colombia presenta una inflación que, por supuesto, afecta al más pobre de manera muy distinta en la que afecta a la clase media o alta. Los subsidios deben ser incrementados e igualados al costo de vida real que no es el mismo de hace dos años. 

Pero para esto el país necesita llenar las arcas y el dólar a más de 4 mil pesos no colabora, especialmente en una economía que se basa en gran parte en productos importados. 

Así que, en Colombia como en el resto del mundo, se viene una apretada de bolsillo importante. Una que no hemos visto en muchos años y que va a desafiar constantemente las propuestas de Gustavo Petro, las cuales, no es un secreto, tienen un tinte social alto y, por lo tanto, costoso.


Perfil: Comunicadora Social egresada de la Universidad de Buenos Aires, con énfasis en Opinión Pública y Publicidad. Es también ex editora de la revista TKM Colombia y actualmente se desempeña como especialista en posicionamiento orgánico de búsqueda (SEO), en la Isla de Malta.

Cláusula de conflicto de intereses: Illia Collazos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico/profesional/personal de su perfil.”

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