El pasado 28 de enero ad-portas de los comicios que se celebran hoy en El Salvador, Felipe Galli inauguró esta nueva etapa de La Gaitana Periodismo Independiente hablando del año más complejo democráticamente por el número de votantes que atraerá en puntos geográficos claves. En dicha primera entrega analizamos el panorama latinoamericano, mientras que en esta segunda edición especial nos adentraremos en el inexpugnable oriente. 

Elecciones en la India. Las mayores en la historia del Planeta. Fuente: El Mundo.

Asia

El continente más grande y poblado será también el que mayor cantidad de elecciones importantes nos trae. Después de la mencionada votación en Taiwán la semana pasada y habiendo abierto el año electoral antes que esa con comicios en las naciones de Bangladesh y Bután.

El panorama sigue con una elección complicada y polémica en un país clave a nivel global y que está siendo objeto de escrutinio por sus crecientes tensiones con Irán: Pakistán. Una república parlamentaria con un electorado de casi 130 millones de electores, Pakistán renovará su Asamblea Nacional, la cual investirá al próximo primer ministro del país. Desde la independencia del país en 1947, ningún primer ministro pakistaní ha completado su mandato, derrocado ya fuera por una crisis de gabinete o por un golpe de estado militar. Los comicios tienen lugar unos veinte meses después de que el líder populista Imran Khan (exestrella de críquet devenido en político que ganó en 2018) fuera depuesto del poder por una moción de censura apoyada por el ejército y encarcelado por diversos cargos que, se considera, son políticamente motivados.

Estas elecciones son muy controversiales. Dado el alto índice de analfabetismo en las zonas rurales del país, las boletas no muestran el nombre de los partidos, sino símbolos característicos para cada uno, y los partidos deben hacer campaña recordando a sus votantes cuál símbolo deben votar. Amparándose en excusas bastante cuestionables, la Comisión Electoral prohibió al partido de Khan, el Movimiento por la Justicia Pakistaní (PTI), usar su símbolo (un bate de críquet). Sin embargo, el PTI decidió no boicotear los comicios sino que cada candidato suyo competirá como independiente. Esto significa que cada uno tendrá un símbolo diferente, dificultando mucho su campaña.

La decisión de la Comisión, evidentemente, busca beneficiar al bipartidismo corrupto y violento que rigió Pakistán desde su independencia (coexistiendo con el establishment militar golpista) y al que Khan desalojó del poder por paliza en las anteriores elecciones: la conservadora Liga Musulmana (con fuertes bastiones en las zonas rurales, donde más perjudicará al PTI la cuestión del símbolo) y el socialdemócrata Partido Popular. No obstante, la decisión del PTI de no boicotear las elecciones todavía implica que estas van a ser muy competitivas, salvo que se produzca un fraude electoral (lo cual, dadas las recientes maniobras, no puede descartarse por completo).

Tan solo la semana siguiente a eso, vendrán las gigantescas elecciones presidenciales y parlamentarias en Indonesia, cuarto país en población y el que más musulmanes tiene en el mundo. En democracia desde el derrocamiento del régimen de Suharto en 1998, Indonesia posee un récord electoral también: su presidencia es el cargo único sometido a la voluntad de la mayor cantidad de electores en la Tierra, ya que los otros tres países más poblados (China, India y Estados Unidos) eligen a su gobierno por sistemas indirectos (parlamentarismo, colegio electoral, etc.). En cambio, este padrón de más de 200 millones de votantes elige directamente a su presidente al mismo tiempo que el legislativo.

Similar al caso de Taiwán, con el retiro de Tsai Ing-wen, en Indonesia veremos un cambio porque el presidente Joko Widodo se marcha después de dos mandatos. Su eterno rival y perdedor de las dos últimas elecciones, el conservador Prabowo Subianto, se presenta por tercera vez y espera explotar la ausencia de Widodo en la boleta electoral para tener su revancha. Un dirigente muy controvertido de larga carrera militar, Prabowo es hoy Ministro de Defensa en un gabinete de coalición con Widodo. Tiene un discurso nacionalista y es visto como un populista de derecha típico. Compite con el apoyo de una coalición de partidos conservadores, “Avanzada Indonesia”. Curiosamente, mientras que en sus dos campañas anteriores Prabowo fue acusado de aliarse con islamistas radicales (cuyos partidos son ilegales), en esta ocasión lo apoyan fuerzas de corte más liberal.

Hasta ahora las encuestas dan a Prabowo motivos para esperanzarse, aunque podría haber segunda vuelta ante la presencia de dos opositores que dividen el voto. El partido de Widodo, el Partido Democrático Indonesio de Lucha (PDP-I) presenta al exgobernador de Java Central, Ganjar Pranowo, considerado por algunos observadores como un populista de izquierda. Mientras tanto, una coalición entre el liberal NasDem y los partidos islamistas PKS y PKB (uno más moderado y el otro más radical) postula al exgobernador de Jakarta, Anies Baswedan, que no tiene afiliación partidista. Los sondeos ponen a Prabowo primero y auguran una fuerte competencia entre sus retadores por el segundo puesto (y eventual pase a segunda vuelta si el ministro no supera el 50% de los votos).

Tras Indonesia, en Irán y Corea del Sur se celebrarán elecciones legislativas en las que no se renovará el gobierno. Envuelto en una ofensiva brutal contra la oposición en respuesta a las masivas protestas de los años recientes, Irán (un régimen que combina elementos de teocracia musulmana con un sistema presidencialista moderno) seguramente celebre una elección muy restringida y poco competitiva, que será boicoteada por los reformistas y liberales (y si no boicotean voluntariamente lo más probable es que no les dejen participar). En Corea del Sur, mientras tanto, el polémico presidente Yoon Suk Yeol enfrenta un panorama difícil tratando de que su formación, el conservador Partido del Poder Popular, arrebate al liberal Partido Demócrata de Corea la mayoría parlamentaria que detenta desde el año 2020. Aunque aún está a tiempo de remontar, Yoon es uno de los presidentes más impopulares que el país ha tenido y los demócratas van al alza en las encuestas luego de que su líder, Lee Jae-myung (candidato presidencial en 2022), sufriera un atentado durante un acto de campaña el 2 de enero que casi le cuesta la vida.


No obstante, todos los ojos en Asia están puestos en el inmenso, complicado y largo proceso electoral por fases que tendrá lugar entre abril y mayo en la República de la India. Tras desbancar a China en abril pasado como país más poblado del mundo, la India celebrará una votación marcada por el ambiente polarizado entre la consolidación y el desgaste del polémico liderazgo del primer ministro Narendra Modi. El partido de Modi, el Partido Popular Indio, es hoy la fuerza política con más afiliados del planeta. Sin embargo, enfrentará el desafío de la coalición INDIA, encabezada por el histórico Congreso Nacional Indio (partido que lideró la independencia) y que reúne a una veintena de partidos opositores de izquierda a centro.

Ampliamente elogiado por su política económica, con una marcada reducción de la pobreza en años recientes, Modi ha sido acusado de emprender un retroceso democrático en el país. Tras desalojar del poder a la élite del Congreso ligada a la familia Ghandi, Modi representa un movimiento personalista y nacionalista religioso (llegando al punto de buscar cambiarle el nombre oficial del país en inglés a su pronunciación en hindi, Bharat), buscando mimetizar la cultura hindú con la cultura india, y en ocasiones emprendiendo políticas que parecen discriminar a una minoría musulmana que, aunque es solo un 15% de la población, es en números brutos una mitad de la población de Sudamérica. El nacionalismo interno de Modi contrasta con su política exterior, por lejos la más vinculada a Occidente que la India (una nación históricamente neutral) haya tenido jamás, lo que le ha granjeado la enemistad de China.

Es difícil predecir el resultado. Aunque está arriba en las encuestas con cierta comodidad, el espacio de Modi ha sufrido una serie de derrotas estatales a lo largo de los meses recientes que hacen pensar que la oposición se está fortaleciendo. A su favor Modi tiene lo mismo que, antes que él, tenía el partido del Congreso: se es Modi o anti-Modi. Envuelta en posibles conflictos internos y compuesta por múltiples facciones muy desiguales en términos ideológicos, la oposición india no parece capaz de proponer otra cosa que “no Modi”. Eso puede complicarlos de cara a atraer votantes indecisos.

En junio se celebrarán las parlamentarias en Mongolia, una isla democrática enclavada entre Rusia y China. Se espera que el socialdemócrata Partido Popular (fuerza histórica dominante en el país asiático) retenga su mayoría en el parlamento mongol frente al conservador Partido Democrático y una coalición de fuerzas de izquierda. Todavía sin fecha determinada, se espera que entre septiembre y octubre se celebren las elecciones presidenciales en Sri Lanka, país que saltó a la fama hace unos años por el feroz estallido social que derrocó al gobierno socialista de la familia Rajapaksa.

El conservador Ranil Wickremesinghe, que ejerce como presidente interino desde entonces, buscará retener el cargo. No obstante, todas las encuestas dicen que terminará tercero y que la cosa se definirá entre Anura Kumara Dissanayake, del marxista-leninista Frente de Liberación Popular (JVP), y Sajith Premadasa del partido centrista Poder Popular Unido (SJB). Las encuestas afirman que Dissanayake podría pasar de dirigente de un partido de ultraizquierda marginal y antigua guerrilla que sacó 3% en 2019, a ser el nuevo presidente de un país fuertemente azotado por la pobreza y la crisis climática.

Oceanía

Tanto Australia como Nueva Zelanda (las dos potencias de Oceanía) celebraron sus elecciones ya en 2022 y 2023, pero cabe resaltar que la nación independiente con el electorado más pequeño, el minúsculo archipiélago de Tuvalu (de menos de 11 mil habitantes y conocido por el hecho trágico de que corre riesgo de desaparecer como consecuencia del cambio climático) votó a fines de enero pasado en unas elecciones generales signadas por el debate en torno a un controversial tratado de ayuda a los tuvaluanos desplazados con Australia. De este modo, habrá elecciones tanto en la democracia más poblada (la India) como en la democracia menos poblada.

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El próximo domingo cerraremos este especial con Europa y África, a ver si entre tantos votos podemos encontrar las claves para fortalecer una democracia que se ve sacudida hace varios años ya. 

2 comentarios en “2024: ¿El año más completo o el más complejo? – (II) Asia y Oceanía.”

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