“Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza”, admite Rosa Montero al inicio de esta obra en la que explora, de una manera amena e ilustrativa, la relación entre la locura, arte y creatividad. Enlazando de una manera excepcional ficción, ensayo y datos autobiográficos, nos introduce en una escritura lúcida, científica y conmovedora en la que reflexiona sobre la salud mental y el estigma que se ha creado alrededor de ella, además de la relación entre el proceso creativo, la extravagancia y la personalidad artística. 

Esta obra, que se nutre de artículos, fundamentos teóricos, datos científicos, históricos, filosóficos y psicológicos, para dar paso a una escritura de argumentos sólidos y contundentes, nos comparte datos interesantísimos sobre el funcionamiento de nuestra mente para develar su vínculo inmediato con aquel temido territorio interior que solemos denominar locura. En este punto, resulta admirable la rigurosidad investigativa de Rosa Montero, pues el libro está cargado de referencias y citas que respaldan la premisa propuesta.  

Ahora bien, algo que personalmente destaco de esta obra es la forma en que la autora relata y analiza la oscuridad en que habitaron las mentes creativas más importantes de la historia, seres atormentados que volcaron su desdicha en la palabra: Silvia Plath, Virginia Woolf, Janet Frame, Emily Dickinson, Stefan Zweig, Franz Kafka, Nietzsche y un sinfín de personajes que lograron sobrevivir aferrados a la creación literaria. Con ello, suscita este interrogante: ¿La locura es el precio de la genialidad? O, ¿Acaso la genialidad está cargada de locura?

Pero, sin lugar a duda, lo que hace formidable la lectura de estas trescientas páginas es el tono en el que están escritas, narrada en primera persona, la autora, de una forma magistral, logra interpelar a un lector imaginario a partir de un halo de naturalidad e intimidad. Esto, precisamente, porque Rosa Montero decide confiarnos episodios de su vida personal, haciendo que el tinte académico que tiene el libro se perciba como un diálogo entrañable y revelador entre viejos amigos. 

En otras palabras, es un libro que reconoce el poder salvador de la escritura, del arte. Una invitación a liberarnos de los estigmas. Una obra muy humana y sin juicios. Su lectura es recomendable porque ofrece una visión distinta de lo que conocemos como normalidad. Es más, nos increpa a ser y a sentir desde nuestra diferencia. 

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