Juan Domingo Perón en los albores de su primera presidencia. Fuente: Archivo General de la Nación.
Juan Domingo Perón en los albores de su primera presidencia. Fuente: Archivo General de la Nación.

Primera Parte: Juan Domingo Perón: primeros años.

|Análisis| Hoy se cumplen cincuenta años de la muerte de Juan Domingo Perón, posiblemente uno de los líderes políticos más destacados y polémicos de la historia latinoamericana. No es posible entender la historia política del último siglo en Argentina sin comprender las mil aristas de un hombre sobre cuya vida, y especialmente, sobre cuya muerte, se construyó un mito. En cuatro entregas analizaremos la historia, la figura, la herencia y el legado de un polémico líder cuyo aniversario mortuorio se desarrollará bajo un gobierno en sus antípodas ideológicas.

El lunes 1 de julio, a las 10:25 de la mañana, el único argentino en ostentar tres veces el cargo presidencial moría en pleno ejercicio sin haber culminado apenas un año desde su última asunción. Una “cardiopatía isquémica crónica con insuficiencia cardíaca, episodios de disritmia cardíaca e insuficiencia renal crónica”, aseguraba el parte médico. Pero, la verdad, Perón venía muriéndose desde su largo exilio y sólo había tratado de venirse a morir a su tierra con la promesa —incumplida, por supuesto— de pacificar un país al que él había ayudado a incendiar. 

Con la muerte del General empezaría la época más caótica y brutal de la historia política reciente en Argentina, pero también nacería un mito que serviría de paraguas para propuestas socialdemócratas, neoliberales o estatalistas de izquierda, como una especie de bastión elástico que convenía a quien tomara sus banderas. 

Paradójicamente el aniversario de la muerte del histórico líder coincide con la presidencia de otro rupturista con opuestas tendencias: Javier Milei, el economista libertario amante de los performances escandalosos que lleva la banda presidencial desde diciembre pasado, y que considera que con Perón nació una época de caos y desenfreno que ha llevado a la Argentina a crisis económicas cíclicas.

Perón: De militar eficaz a político populista

Juan Domingo Perón aparece en la escena pública argentina tras el terremoto en la ciudad de San Juan en 1944. Pero tras bambalinas y en medio del régimen militar para el cual trabajaba, ya destacaba como una de las promesas de una clase militar en ascenso tras quince años de golpes militares y gobiernos civiles débiles con fraudes electorales constantes. Un periodo que la historiografía argentina denomina “la década infame”.

Perón había nació en 1895 en Lobos, Provincia de Buenos Aires. Hijo natural de un heredero terrateniente y de una mujer de escasos recursos económicos. Accedió a la carrera militar como la clara opción que se perfilaba en América Latina para su clase social y estando allí demostró habilidad deportiva, obediencia y una oratoria técnica y amena que lo llevaría a ser docente en el ámbito castrense. Se casó con una profesora de clase media llamada Aurelia Tizón, con quien se estableció en Buenos Aires hasta que un cáncer le arrebató a su mujer en 1938 cuando el militar contaba con 43 años. 

Algunos de sus biógrafos aseguran que el gobierno, en un acto de solidaridad tramitado por el Ejército tras su viudez, lo envió a Italia como Agregado Militar en plena época del fascismo de Mussolini y meses antes de la declaratoria de la II Guerra Mundial. Otras fuentes aseguran que esa teoría no tiene asidero puesto que ya años antes Perón había ocupado la misma dignidad diplomática en Chile. Más allá de quién tiene razón, su paso por Italia transformó al militar que escarbó inicialmente en las teorías corporativistas y antiliberales que habían llevado a Mussolini a un pedestal. También lo deslumbró esa escena poco habitual en Latinoamérica aún —salvo quizá por el caso Cárdenas en México— de los discursos en plaza pública y la movilización de masas.

A su retorno a Argentina, las condiciones políticas habían cambiado: un grupo de militares de corte nacionalista y con mayor cercanía ideológica al Eje —en el contexto de la II Guerra Mundial— gobernaba el país, y Perón será designado como Secretario del Departamento de Trabajo, para entonces una dependencia sin mayor relevancia en el organigrama institucional. Tras la llegada de Edelmiro Farrell como nuevo presidente de facto, el poder del militar de Lobos vendría en ascenso. 

Perón supo leer los signos de sus tiempos. El acelerado proceso de industrialización, el surgimiento de partidos de masas (con el Partido Radical antecediéndoles temporalmente hablando), la migración del campo a la ciudad, el surgimiento de los derechos laborales en otros lugares del mundo, fueron elementos de un portentoso análisis que sustentaría los primeros movimientos de su actuar político años después. En esa primera fase, durante su paso por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social la principal estrategia  fue materializar una serie de beneficios para los trabajadores y un fortalecimiento de los sindicatos que empezarían a ver en el militar un aliado estratégico en la lucha por la adquisición de derechos.

Las labores para recolectar fondos con destino a los damnificados del terremoto de San Juan catapultaron a la fama al militar que hizo de su sonrisa y sus modales galantes una verdadera arma comunicativa de su época. Múltiples historiadores también sitúan en las galas de esas recolectas otro hecho histórico para la vida del líder: su encuentro con la mujer que signará el nacimiento de su etapa política, María Eva Duarte.

En el centro de la imagen una joven Evita junto al entonces burócrata Perón en las galas para reconstruir a San Juan. Fuente: El Tiempo de San Juan.
En el centro de la imagen una joven Evita junto al entonces burócrata Perón en las galas para reconstruir a San Juan. Fuente: El Tiempo de San Juan.

María Eva, o “Evita” como se haría inmortal, era una actriz de bajo perfil veinticuatro años más joven que él, hija ilegítima de un estanciero de Junín que se había radicado en Buenos Aires sin otro bien que el interés de convertirse en una actriz de fama en la entonces llamada París de América. Evita no se convertiría en esa reconocida actriz pero si en un mito popular que ha sobrepasado límites de fronteras y tiempos históricos. 

Mientras Perón y Eva iniciaban una relación romántica que escandalizó a sectores militares conservadores, el entonces Coronel iba acumulando cargos. Además de Secretario de Trabajo y Previsión Social, Perón sería designado por Farrell como ministro de guerra y posteriormente como vicepresidente, ostentando un poder que sería la causa de múltiples envidias entre los sectores ortodoxos del mundo castrense conservador que había liderado el golpe militar de 1943. Por eso, Perón, convertido en una amenaza sería detenido y encerrado en la isla Martín García, en el delta del río de La Plata la segunda semana de octubre de 1945.

Probablemente, los sectores castrenses adversos al militar subestimaron sus alianzas políticas y los cariños sembrados; Evita, buena parte de los sindicatos, las organizaciones sociales y activistas cercanos al militar organizaron la mayor movilización política que el país austral había visto hasta entonces: el 17 de octubre más de 300.000 personas1 se concentraron exigiendo la liberación de Juan Domingo Perón. Muchos de ellos por primera vez pisaban la capital. 

Esta imagen conocida como "Patas en la Fuente" ilustra el 17 de octubre de manera magistral. De autoría anónima evidencia esa masa enardecida que desde todos los rincones de la Argentina llenaron el barrio Alto y las inmediaciones del Palacio de Gobierno para exigir la liberación de Perón. Fuente: Archivo General de la Nación Argentina.
Esta imagen conocida como «Patas en la Fuente» ilustra el 17 de octubre de manera magistral. De autoría anónima evidencia esa masa enardecida que desde todos los rincones de la Argentina llenaron el barrio Alto y las inmediaciones del Palacio de Gobierno para exigir la liberación de Perón. Fuente: Archivo General de la Nación Argentina.

Farrell, atemorizado, cedió. Esa misma noche Perón fue liberado y en el mismo balcón de la Casa Rosada anunció hacia las once de la noche y ante una plaza abarrotada de entusiastas con antorchas, que renunciaba a todos sus cargos, que abandonaba la carrera militar y que se lanzaría como candidato a las elecciones libres que el gobierno convocaría para los primeros meses de 1946. 

Esa noche, el militar técnico que había logrado generar unas alianzas estratégicas con los sindicatos y los movimientos sociales se convertía en un hábil político que no solo llegaría a la presidencia en febrero siguiente, sino que marcaría la política argentina por los siguientes ochenta años. Y el mismo lugar del lanzamiento de su candidatura, el balcón de la Casa de Gobierno, se convertiría en su tribuna histórica, la misma que lo despediría veintinueve años después. Pero esa es otra historia. 

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¿Cómo se comportó Perón en el gobierno? ¿Qué tipo de gestión encabezaría? ¿Qué papel jugaría Evita en ese nuevo ajedrez político? Puedes leerlo en la segunda entrega aquí.

  1. Estas cifras son las más tímidas en balance y fueron dadas por el reconocido historiador argentino Félix Luna. ↩︎

3 comentarios en “A medio siglo del nacimiento de un mito”

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