
El Congreso de la República acaba de aprobar la reforma laboral de iniciativa del Gobierno nacional, quien tendrá que sancionarlo para que sea ley de la república. Se trata de un texto conciliado de 70 artículos que mejoran derechos laborales. La iniciativa fue sancionada por el presidente Gustavo Petro en la Quinta de Bolívar la semana pasada.
Dentro de las novedades más relevantes se tienen: el del inicio de la hora para recargos nocturnos (ahora a partir de las 7:00 pm) y trabajo en días dominicales y festivos (pagaderos al 100% de manera gradual); el límite máximo de duración del contrato a término fijo (que ahora será de 4 años) y la implementación de un proceso disciplinario laboral para imponer sanciones a los trabajadores (con exclusión de las micro y pequeñas empresas); la concesión de permisos laborales remunerados, mayores garantías de estabilidad en el empleo con la inclusión de nuevas obligaciones y prohibiciones para el empleador respecto a mujeres, jóvenes, víctimas de conflicto y de violencia de género, personas en condición de discapacidad y personas con afectaciones a la salud mental; al igual que la creación del contrato de aprendizaje como contrato laboral a término fijo.
Tales derechos son propios de las relaciones laborales dependientes formales y no de las relaciones dependientes no formales y mucho menos independientes o informales. Al respecto, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, es el órgano oficial que le hace seguimiento a las variables del mercado laboral en Colombia. En su más reciente medición de febrero a abril 2025[1], reveló un dato inquietante: de los más 23 millones de personas ocupadas, el 56% están en la informalidad, es decir, un poco más 13 millones de colombianos.
Según este órgano, la población ocupada informal: “son todos los asalariados o empleados domésticos que no cuentan con cotizaciones de salud ni a pensión por concepto de su vínculo laboral con el empleador que los contrató. De igual forma, comprende a los trabajadores por cuenta propia y patrones o empleadores que hayan quedado clasificados en el sector informal, todos los trabajadores familiares sin remuneración y demás personas sobre las que no se dispone de suficiente información sobre su situación en la ocupación para ser clasificadas en las categorías anteriores. Se excluyen los obreros y empleados del Gobierno”.
En otras palabras, la mayoría de la clase trabajadora de Colombia no goza de derechos laborales y ni hablar de los que trabajan en las noches o los días de descanso o festivos, que resultan ser la minoría entre la minoría.
Lo anterior resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el país se incendió políticamente por la denominada reforma laboral cuyo grueso consistía en ampliar derechos laborales. De forma débil, la referida reforma toca al sector informal, mediante la inclusión de las relaciones laborales con empresas de plataformas digitales de reparto (como sería el caso de RAPPI), la protección al trabajo campesino y al doméstico, y la creación del beneficio CREA EMPLEO con el propósito de que se creen nuevos puestos de trabajo a mujeres, jóvenes y mayores de 50 años.
A través de esta iniciativa, el Gobierno nacional entregará mensualmente a las empresas un subsidio del 25% del salario mínimo legal mensual vigente durante 6 meses, siempre que la tasa de desempleo sea superior al promedio de desempleo de los países de la OCDE.
Esta medida buscará reducir los índices de informalidad laboral, pero, a mi juicio, será insuficiente porque está dirigida exclusivamente a las actividades laborales subordinadas excluyendo las independientes. Y es que su duración será muy corta, considerando que en 6 meses difícilmente una empresa logrará un punto de equilibrio financiero o podrá generar inestabilidad en el empleo; todo ello bajo el entendido de desvincular a ese trabajador al término del subsidio y vincular a otro para conservar el beneficio.
En igual sentido, esta medida no tiene en cuenta el tamaño de la empresa; pues a menor tamaño, mayor necesidad de incentivo, como tampoco el perfil del empleo. Esto último, podría derivar en que existiendo mayores de 50 años con excelente formación y experiencia a la que la empresa no contrate por el alto valor o, en caso de hacerlo, lo haga ofreciendo como salario el mínimo legal.
El debate nacional no debería girar en torno a la hora en que se oculta el sol para efectos del recargo nocturno, sino en traer a la formalidad a más de la mitad de la clase productiva de este país: al campesino, al cocinero, al peluquero, al vendedor informal, para materializar la justicia social. De lo contrario, los derechos laborales seguirán siendo un privilegio de pocos.

[1] Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2025) Ocupación informal Trimestre móvil febrero – abril 2025.

es muy alto el porcentaje de trabajo informal en Colombia el 56 % de colombianos que viven del día a día dónde para ellos no existe horas extra ni nocturnas debido a que si dejan de trabajar no tendran con que sostenerse, el congreso, presidente y demás deberia debatir en como hacer que ese porcentaje disminuya significativamente por el bienestar de sus habitantes brindando mejores opciones de remuneración y condiciones dignas de trabajo a esos empleos informales, haciendo que los derechos laborales ya no sean privilegio de pocos
Esta reforma nos favorece como trabajadores, pero en mi caso que si pensó en crear una empresa no me favorecería, ya que como pequeña o mediana empresa no me daría para pagarle a los trabajadores todo tal cual la ley lo exige, por lo tanto pienso que esta reforma no es del todo buena o habría muchas cosas por mejorar ya que lo que esto hace es que las pequeñas o medianas empresas o siguen trabajado bajo la informalidad o tendrían que serrar, ya que no creo que la empresa de para pagar todo tal cual lo exige la ley.
Estoy de acuerdo
La nueva reforma si por supuesto es parte beneficiará aquellos que ya cuentan con un trabajo formal, mejorando en gran parte su estabilidad laboral, pero pues se debe tener en cuenta que más de la mitad de la población del país no cuenta con un trabajo formal y mucho menos con las prestaciones legales, por ende por más que se trate de ayudar a aquellos que en sí no cuentan con un trabajo formal, lo que en mi opinión ocurriría es que se llegue más a la informalidad, repito la reforma es un gran avance y por supuesto que me parece bien, pero no es una solución a corto plazo.
En vez de pelear por si el trabajo nocturno empieza a las 7, deberiamos saber que la mayoría de trabajadores no tienen un contrato ni derechos, sería mejor pensar en cómo formalizar esos empleos, porque si no, todo esto solo beneficia a algunas personas
La nueva reforma por supuesto que sí es un gran avance para aquellos que cuentan con un trabajo formal, sin duda alguna mejora su calidad de trabajo y sobretodo le brinda las prestaciones necesarias, pero en Colombia más de la mitad no cuenta con un trabajo formal, lo que hace que se dificulte demasiado y más ahora poder adquirir un trabajo con todas las prestaciones, las pequeñas empresas aún con el subsidio no darán abasto para cubrir todo, lo que en mi opinión genera una mayor incertidumbre, además los trabajos informales son demasiados, trabajos que no son tomados en cuenta en la reforma, por supuesto la nueva reforma es un gran avance y estoy de acuerdo con ella, pero se debe tomar más oportunamente también para aquellos que en el momento no cuentan con un trabajo formal
Nuestras opiniones hay que verlas desde los dos puntos. yo como trabajadora pienso que la reforma laboral claramente nos beneficia ya que busca proteger nuestros derechos como trabajadores, pero como empleadores representaría puntos negativos para la empresa por los costos laborales que esto genera para la misma.
La reforma laboral trae avances importantes para ciertos trabajadores, pero sigue dejando por fuera a la mayoría que está en la informalidad
Es como si los beneficios siempre se concentraran en el mismo grupo, mientras el resto continúa sin acceso a cosas básicas
La reforma laboral trae buenas noticias pero no para todos más de la mitad de los trabajadores en Colombia siguen en la informalidad: campesinos, vendedores ambulantes, repartidores, peluqueros, gente que madruga y se parte el lomo sin recibir prestaciones ni seguridad social. Millones trabajan sin contrato, son manos que alimentan al país y pies que lo mueven, pero siguen invisibles para la ley. Hasta que ellos tengan derechos, hablar de justicia laboral será solo un sueño a medias y para pocos.
La Reforma Laboral, un tema presentado desde marzo del 2023 considerado como un debate bastante forzoso y de sumo cuidado. Por un lado analizamos las ventajas que tiene esta reforma para una perspectiva macroeconómica, social y empleadores formales y vulnerables que para ellos representa el ampliamiento de sus derechos, mejora sus condiciones y principalmente fomenta la estabilidad con los contratos indefinidos, la validación de recargo nocturno. Para estas Macro puede ser una buena idea a largo plazo si se logra formalizar y regular los gastos internos, aunque para algunas otras empresas como las microempresas es un reto definitivo al tratar de ponerse de acuerdo con todas las normas que rigen a partir de junio, donde, aumentan los costos laborales y reduce la flexibilidad para poder contratar a personas independiente . En pocas palabras la máxima oferta para el trabajador explotado, pero así, como hay oportunidad, un poco más de la mitad de colombianos que equivalen a 13 millones de personas que están en la informalidad son todos aquellos empleado domésticos o asalariados que no cuentan con el derecho a la salud ni a pensión en su vínculo laboral. Donde el 56% de colombianos no podrán acceder a tales beneficios, en palabras Colombianas» El pan de cada día» es una reforma que tiene la idea solo falta moldearla, para beneficio de los trabajadores independientes. y proyectarlo en un futuro más próspero y duradero.
La reforma suena chévere, pero la verdad es que casi nadie se va a ver beneficiado. La mayoría de la gente trabaja en la informalidad, sin contrato ni nada. Entonces, ¿de qué sirve hablar de recargos si ni siquiera les pagan lo básico? Mientras no metan en la jugada al que vende en la calle, al que cocina, al que trabaja por su cuenta, esto va a seguir siendo más de lo mismo: beneficios pa’ unos pocos.
La reforma laboral plantea varias cuestiones importantes para los trabajadores, en pro de la defensas de sus derechos, acontecimiento que fue duramente debatido entre quienes consideraban que era una avance para la clase trabajadora y entre quienes argumentaban que generaría mayor informalidad debido al costo que tendría que pagar un empleador por su trabajador, en cuestión de horas extras, tipo de contrato, etc. No obstante, en mi opinión personal la reforma laboral es positiva, pero, solo para aquellos que se encuentran en un relación o vínculo laboral, pero, se desconoce al sector informal en promover políticas que en verdad sean favorables para ellos, y no débiles, teniendo en cuenta la alta tasa de informalidad que tiene el país. Por tal motivo, se avanza en cuestión de derechos, pero, falta respecto a hacer algo contundente en favor del sector informal.
La nueva reforma laboral trae beneficios para los trabajadores formales, lo cual es positivo. Sin embargo, no sirve de mucho discutir por media hora más o menos de recargo nocturno si más de la mitad de las personas que trabajan en este país ni siquiera tienen contrato ni prestaciones. También es fundamental diseñar políticas que atiendan la realidad de las micro y pequeñas empresas, que son las que más empleo generan y, al mismo tiempo, las que menos capacidad tienen para asumir sobrecostos sin un apoyo real.
El texto cuenta que el Congreso aprobó una reforma laboral con varios beneficios para quienes tienen empleo formal, como empezar a pagar el recargo nocturno más temprano, pagar al 100% los domingos y festivos, dar más permisos y estabilidad en el trabajo, y crear nuevas reglas para los contratos. El problema es que más de la mitad de los trabajadores en Colombia son informales, es decir, no tienen contrato ni seguridad social, así que no podrán disfrutar de estos cambios. Aunque la reforma intenta incluir un poco a este sector con medidas como regular el trabajo en plataformas, proteger el trabajo campesino y doméstico, o dar subsidios para contratar a ciertos grupos, el impacto será pequeño porque son ayudas temporales y limitadas. En pocas palabras, mientras no se logre que la mayoría de los trabajadores entren a la formalidad, estas mejoras seguirán siendo solo para unos pocos y el problema grande de la informalidad continuará.