
Editorial
La Oxford University Press, la más destacada casa editorial de Gran Bretaña, adscrita a la universidad del mismo nombre, anunció recientemente la palabra de 2024: “brain rot”, traducida comúnmente como podredumbre cerebral. El término está asociado a la relación existente entre las nuevas generaciones (centenials, Generación Alfa e incluso millenials) con la tecnología y las formas en que interactuamos con la información.
La declaratoria de Oxford debería preocuparnos. El denominado fenómeno del brain rot describe la sensación de saturación, agotamiento y deterioro tras pasar mucho tiempo en redes sociales saltando de un video brevísimo a otro sin tener la oportunidad de profundizar en ningún tema o contenido. A su vez, y como alguien ya pudo colegir, este término resulta ser una evolución de otro que hizo carrera hace unos años: el zapping. Y es que, al parecer, ya no pasamos de canal a canal buscando entretenimiento, sino que vivimos algo que debería inquietarnos más: vamos de un video a otro buscando información rápida y sin mayor profundidad.
Lo anterior, sin duda, nos lleva a preguntarnos nuevamente por el papel de los medios de comunicación. Así como la masificación del internet obligó aproximadamente dos décadas atrás a ceder la impresión de periódicos en el papel en busca de su alternativa digital, ahora los medios afrontan la necesidad de trasladarse a formatos más rápidos y eficaces en términos de alcance como TikTok.
Sin embargo, la discusión va mucho más allá del formato en que los medios buscan reconquistar a sus audiencias. La mayoría de situaciones que vivimos a diario requieren un análisis profundo. Es decir, más allá de la información de un suceso, la explicación de sus causas, efectos e implicaciones requiere voces de expertos y de directos afectados con todos los matices que la misma realidad conlleva. Pretender simplificar la información y el análisis a videos de 60 o 90 segundos no es un reto, sino una irresponsabilidad; sobre todo para temas tan complejos como el conflicto en Medio Oriente, la inflación, el proteccionismo o el crecimiento de las ciudades.
Es cierto que hoy influencers sin mayor experiencia alcanzan mayores audiencias que publicaciones académicas contrastadas por las mejores universidades del mundo. Debemos aprender a convivir con tan preocupante realidad. Ahora bien, esto jamás puede significar una claudicación moral para aquellos medios que buscamos brindar análisis certeros que permitan que quienes nos leen saquen conclusiones a partir de información contrastada.
En este nuevo año que comienza, La Gaitana Periodismo Independiente mantiene el compromiso de promover análisis sesudos, que convoquen distintas voces y orillas políticas a partir de fenómenos sociales relevantes. El próximo mes de octubre cumpliremos ocho años y, tal como lo consagramos desde nuestra fundación a manera de leitmotiv, nos comprometimos a brindarles análisis de calidad de la mano de personas expertas desde diversas posiciones políticas y en su mayoría de marca huilense. Ahora bien, esto no es todo, pues tenemos planeado incursionar en nuevos formatos audiovisuales y fortalecer nuestra línea sonora: La Gaitana Podcast.
Pero, sobre todo, deseamos renovar esa promesa hecha en 2017: análisis de calidad en artículos escritos que brinden contrastes, múltiples puntos de vista y que demuestren al mundo que desde el Huila podemos producir escritura periodística, literaria e investigativa con profundidad y rigor. Nos es indiferente si al final llegamos a una audiencia amplia o restringida. No buscamos una cacería de interacciones digitales, buscamos estrategias para combatir el fenómeno de la podredumbre cerebral.
Gracias por acompañarnos en este nuevo año que comienza. Que sea un maravilloso 2025.
