Diciembre: época de desempolvar máscaras de alegría no estrictamente necesarias. Fuente: Freepik.com
Diciembre: época de desempolvar máscaras de alegría no estrictamente necesarias. Fuente: Freepik.com

Hace un año ya estaría preparándome para la tradición que más conservo de esta época: las 12 uvas con sus 12 deseos. Esos que pronto se convirtieron en una lista olvidada, que fueron mutando a algo diferente, algo que mi “yo de esa época” ni siquiera podría imaginar. Ahora llega un nuevo fin de año, con su siempre engañosa idea de cierre y la esperanza de nuevos comienzos, de cambios.

Para algunas personas también vuelve la época en la que su salud mental pende de un hilo, donde las violencias (reportadas o no) incrementan, y donde por fin la mente parece “disponible” para atender los malestares, físicos y mentales, que se ignoraron a lo largo del año. Según diversos estudios, las lesiones autoinfligidas y los intentos de suicidio tienden a presentar un valle o incluso a disminuir durante navidad1, pero presentan un efecto rebote en Año Nuevo2. De hecho, hay quienes consideran ese estado de tristeza de fin de año como una entidad separada, distinta al trastorno depresivo, al tratarse de algo temporal y estacional3.

Sin embargo, atribuir estas tendencias a situaciones meramente individuales implica negar problemas estructurales de nuestra sociedad. Hay un juego constante entre las expectativas sociales y propias alrededor de la felicidad, que se supone debe predominar, y las tradiciones que muchas veces persisten a costa del fastidio y sentimiento de insuficiencia de algunas personas.

En temas financieros, el bombardeo mediático nos enseña que demostrar cariño requiere regalos, a lxs demás y a nosotrxs mismxs. Esto puede ser un factor de estrés importante, si tenemos en cuenta que, más allá del influjo de la publicidad, en un país como el nuestro las preocupaciones económicas no son menores. Según el DANE, entre julio a septiembre de 2024, el 55,9% de la población ocupada era informal (alcanzando hasta un 84,4% en zonas rurales)4. Además, muchas personas tienen contratos laborales precarizados, como ocurre en el sector salud, o contratos discontinuos que les imponen “vacaciones obligadas” en diciembre y enero, forma frívola de nombrar la inestabilidad laboral, sin la certeza de si van a tener continuidad el siguiente año. Esto les obliga a planificar un presupuesto con anticipación, no como consejo financiero para evitar los excesos, de esos que muestran en los noticieros, sino como un verdadero acto de supervivencia. No ceder al consumismo no solo es agotador, sino que rompe con lo que nos demanda la sociedad.

Ahora bien, para quienes vivimos sobreestimuladxs y sobreprogramadxs, esta temporada puede ser una buena excusa para disminuir la carga del día a día. Sin embargo, puede generarse un efecto paradójico, ya que para algunas personas alejarse de sus rutinas habituales puede deteriorar su salud mental. Actos como no saltarse ninguna comida o completar las horas de sueño, que para algunas personas son simples hechos cotidianos que dan por sentado, se convierten en verdaderos esfuerzos conscientes para otras.

Las expectativas asociadas al tiempo libre pueden generar un aturdimiento diferente. Llenar la agenda de muchos planes, haciendo que esté aún más ocupada que en días laborales, ceder a la presión social de estar bien y compartir, u obligarnos a “olvidar” los malestares del año para participar en espacios que no son seguros o cuidadosos con nosotrxs, parece ser la norma. En este punto, vale la pena recordar que las familias no siempre son lugares de seguridad y cuidado. Priorizar las familias elegidas, esas redes de seguridad y familiaridad que hemos construido conscientemente, donde podemos permitirnos ser sensibles a las tristezas y soledades de las demás personas y a las propias, es un acto político que no debemos subestimar.

Además, cuidar de nuestra salud física, sexual y reproductiva, impacta directamente en nuestra salud mental. Hablar con personal médico sobre los medicamentos que tomamos y su interacción con el alcohol es fundamental, sobre todo si consideramos que la mayoría de los medicamentos para condiciones crónicas en salud no deben suspenderse bajo ninguna circunstancia, algunos pueden disminuir su efecto y otros pueden afectar negativamente nuestra salud5.

Vivir nuestra sexualidad de manera consciente contribuye también a nuestra salud general. Utilizar métodos anticonceptivos —dejando el anticonceptivo de emergencia como lo que es, una última opción cuando lo demás falla—, tener condones y otros métodos de barrera disponibles, y utilizar lubricantes de base acuosa o solubles en agua6 para disminuir el riesgo de ruptura del condón y de microlesiones genitales, son algunas prácticas que deberíamos tener en mente para disminuir la ansiedad y el malestar ante el riesgo de un embarazo no deseado o una infección de transmisión sexual. Asimismo, reconocer que la ingesta excesiva de alcohol puede aumentar el riesgo de exponerse a prácticas sexuales poco seguras o viciar el consentimiento, es clave para evitar un “guayabo emocional” posterior.

Finalmente, es importante realizar un balance del año con compasión, sobreponiéndonos a la sensación de insuficiencia, a lo abrumador que puede ser la comparación. Poner en primer lugar lo aprendido y la determinación ganada, más allá de la productividad exigida por la sociedad, es una forma de cerrar el ciclo desde el autocuidado y el amor propio.

Sobre la imagen: Diciembre: época de desempolvar máscaras de alegría no estrictamente necesarias. Fuente: Freepik.com


  1. Sansone, R. A., & Sansone, L. A. (2011). The Christmas effect on psychopathology. Innovations in Clinical Neuroscience. ↩︎
  2. BMJ. (2024). Association of holidays and the day of the week with suicide risk: Multicountry, two-stage, time series study. BMJ, 387. https://doi.org/10.1136/bmj.q2373 ↩︎
  3. Asociación Nacional de Medicina de Colombia. (2021). Depresión navideña: ¿Mito o realidad?. Recuperado de https://anmdecolombia.org.co/depresion-navidena-mito-o-realidad/ ↩︎
  4. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2024, noviembre 13). Ocupación informal: Trimestre julio-septiembre 2024 (COM-070-PDT-001-f-002 V18). Bogotá, D.C. Recuperado de https://www.dane.gov.co/files/operaciones/GEIH/bol-GEIHEISS-jul-sep2024.pdf ↩︎
  5. BBC News Mundo. (2023, enero 7). « Qué medicinas no debes mezclar con alcohol. BBC News. https://www.bbc.com/mundo/noticias-64067686 ↩︎
  6. Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). (n.d.). La prevención de embarazos y del VIH también es con lubricante. Recuperado de https://argentina.unfpa.org/es/news/la-prevenci%C3%B3n-de-embarazos-y-del-vih-tambi%C3%A9n-es-con-lubricante ↩︎

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